El Super Bowl LX llega en un momento raro de la humanidad. Un tiempo en el que aislarse de noticias falsas, absurdas o francamente ridículas es casi un deporte extremo.
Y sí, el futbol americano que tanto amo tampoco se ha salvado: hoy es más performance que nunca. No lo digo como queja… es adaptación. El que no entiende eso, se queda fuera.
Ahí está el Pro Bowl, ese premio que antes significaba que habías sido realmente bueno: tackle, orgullo y un viaje a Hawái con la familia.
Hoy… bueno, hoy es otra cosa.
Desde hace cuatro años, la NFL entendió que nadie quería lastimarse en un “partido de exhibición” y le dijo adiós al tackle completo. El resultado es este nuevo menú:
Retos de habilidades
Final de flag football
Equipos de siete
Campo reducido
Velocidad, talento y creatividad por encima de los golpes
¿Menos tradición? Sí. ¿Más futuro? También. Y no es casualidad: el flag football debutará en Los Ángeles 2028. La liga no improvisa; anticipa.
No es el futbol americano con el que crecí, pero adaptarse ya no es opcional.
Y en medio de tanto ruido, llegamos al verdadero tema: los equipos.
Dos franquicias que fueron, sin discusión, las mejores de 2025. Y si hay un factor que explica su presencia en el Super Bowl LX, no está solo en el campo: está en la banda.
VRABEL Y EL REGRESO DEL ORDEN EN NUEVA INGLATERRA
Mike Vrabel tomó a unos Patriots golpeados, casi irreconocibles, y en un abrir y cerrar de ojos los regresó a donde creen que pertenecen: al Super Bowl.
Aprendió bien de su viejo mentor, Bill Belichick: no basta con mandar, hay que delegar al que sabe.
La jugada maestra fue traer de vuelta a Josh McDaniels, el arquitecto ofensivo de las mejores temporadas de Tom Brady, al menos en términos estadísticos.
En defensa, Vrabel apostó por la confianza: Terrel Williams, su coordinador en Tennessee durante seis años, cuando los Titans se caracterizaban por una defensa dura y bien trabajada.
El resultado fue inmediato.
Ahora, Vrabel busca lo único que le falta en Nueva Inglaterra: un anillo como entrenador, en el mismo lugar donde ya supo ganar como jugador.
MACDONALD, EL NERD QUE LLEGÓ AL SUPER BOWL
Del otro lado está Mike Macdonald, el coach de Seattle. El “nerd”. El “geek”. Títulos que él mismo acepta como halagos.
Desde que llegó para suceder a Pete Carroll, Macdonald dejó clara su idea: principios de la vieja escuela con métodos de la nueva escuela.
No es un fanático ciego de la estadística, pero tampoco la desprecia. Y esa mezcla le permitió hacer algo que parecía improbable: revivir a Sam Darnold y construir un equipo dominante.
Los números hablan solos:
Seattle no había ganado un solo juego de Playoffs en los últimos cuatro años de Carroll. Con Macdonald: 10 victorias en 2024, luego 14-3 en 2025, primer lugar de la NFC y boleto al Super Bowl.
Así, sin gritar. Con método.
EL FONDO DE TODO
El Super Bowl LX está cada vez más cerca. Y entre tanto show, formatos nuevos y nostalgia, hay algo que sigue intacto: los entrenadores importan.
Vrabel y Macdonald son la prueba de que, incluso en la era del espectáculo, el futbol americano bien pensado todavía gana.
Aunque ahora venga envuelto en luces, métricas… y flag football.
