Diputados ganones
Sección Editorial
- Por: Adalberto Madero
- 04 Febrero 2026, 00:00
El 28 de julio de 1929 se llevaron a cabo las elecciones para la renovación del Congreso del Estado, en las que contendieron el Partido Social Democrático de Nuevo León (PSD) y el Partido Nacional Revolucionario (PNR), donde ambos partidos se declararon triunfadores después de participar en una desaseada jornada electoral. Veámoslo a continuación.
Después de que el PNR informó a la prensa haber ganado en los distritos electorales de Monterrey, el PSD no se quedó atrás. El 30 de julio publicó un desplegado donde se declaró vencedor por una aplastante mayoría de votos: “El triunfo del Partido Social Democrático en la justa elección del 28 ha sido insólito (…) Son en nuestro poder algunos telegramas y partes telefónicas de los siguientes puntos: Rayones, China, Los Aldamas, Colombia, Linares, Sabinas Hidalgo, Parás, Cerralvo, Villaldama, Bustamante, Apodaca, Villa de Santiago, Cadereyta Jiménez, Terán, Santa Catarina y otros más. Todos ellos nos anuncian que nuestro Partido tuvo una mayoría tan aplastante que sobrepasó a nuestras esperanzas. En el Municipio de Sabinas Hidalgo, nuestro triunfo es tan rotundo que nuestros enemigos apenas alcanzaron el 2% de la votación emitida a nuestro favor. En Abasolo y Villa del Carmen no hubo un solo voto contrario. En la Villa de Guadalupe no llegó la votación de los contrarios ni a uno por ciento de la obtenida por nuestro candidato. En Monterrey nuestro triunfo es definitivo; los votos emitidos a favor del C. Federico Quiroga pasan de 600 sobre la votación captada por el contrincante y, en cuanto al Sr. Guillermo Morales, la votación que obtuvo sobre la de su contrincante pasa de 1,000.”
En respuesta a lo anterior, la dirigencia del PNR publicó el 1 de agosto una inserción más amplia donde refutó los resultados de su contrincante y denunció una serie de presuntos actos ilícitos cometidos por varios integrantes del PSD y las autoridades estatales y municipales: “El Social Democrático, en su desesperado afán de esconder nuestro triunfo, inventa telegramas de cientos dizque enviados de todos los ámbitos, no sólo del Estado, sino de la República entera. (…) Nunca, ni por ningún gobierno, se había hecho uso de mayor audacia para combatir la libre expresión del voto en una función electoral como la que se desplegó esta vez. Padrones reducidos a la mitad, a la tercera, a la cuarta, la quinta y aún la décima de lo que verdaderamente tenían los padrones ha sido un medio audaz de que se ha valido el Partido Oficial para impedir el voto público. (…)
No publicar en muchos casos hasta la víspera de la elección la ubicación de las casillas electorales, para que en los distritos foráneos cuyas casillas están a buen número de leguas de distancia, no se tuviera noticia oportuna de los lugares señalados. (…) Presidentes municipales acompañados de grupos subalternos armados de punta en blanco, dispuestos a toda clase de atropellos para evitar que nuestros correligionarios se presentaran en las casillas electorales. (…) Presidentes municipales enviando circulares a los ciudadanos, conminándolos con ser multados en caso de no ocurrir a una casilla electoral, pero adjuntándoles una hoja de papel con el distintivo del Partido del Gobierno.(…) Presidentes municipales llamando audazmente a los vecinos que hubieran mostrado su adhesión a nuestro Partido, con el pretexto de necesitarlos para una junta de mejoras materiales, a fin de poder amenazarlos llamándolos enemigos del gobierno del estado y haciéndoles saber que muy pronto serían aprehendidos por la policía de esta Ciudad.
Sostenemos que hasta el momento cinco distritos han sido ganados por nuestro partido, a saber: primero, segundo, quinto, séptimo y octavo. Tenemos las actas en nuestro poder que lo comprueba. (…) El gobierno del estado, con la ayuda de las autoridades inferiores, estorbó el libre uso de los derechos cívicos a millares de ciudadanos dispuestos a expresar su opinión en la forma que garantiza la ley. Las violencias cometidas y los chanchullos ejecutados sin escrúpulo ninguno han hecho caer a la camarilla oficial en un mar de desprecio.”
Contrario a lo que podría suponerse, el “partido oficial” a nivel estatal era el PSD, no el PNR. El primero recientemente había cambiado su comité directivo, que era el enlace entre éste y el comité ejecutivo nacional del PNR. Quedó integrado por: Plutarco Elías Calles Jr., presidente; Antonio García González, vicepresidente; David Alberto Cossío, secretario general; Francisco A. Cárdenas, secretario del Interior; Manuel Cortez, secretario del Exterior; Facundo de la Garza, tesorero; y Carlos F. Osuna, diputado federal por Nuevo León, representante en México ante el PNR.
El comité ejecutivo nacional estaba presidido por Manuel Pérez Treviño, quien el 6 de agosto de 1929 reconoció los nombramientos del comité nuevoleonés y le agradeció el apoyo brindado a la candidatura presidencial del Ing. Pascual Ortiz Rubio. La mesa directiva estatal del PSD la presidía Aarón Sáenz Garza.
Con estas referencias del PSD, resultaría una proeza para el PNR local conquistar alguno de los ocho distritos en disputa. Lo veremos.
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