Discurso Aarón Sáenz
Sección Editorial
- Por: Adalberto Madero
- 11 Marzo 2026, 02:00
Al mediodía del 24 de abril de 1927, ante una numerosa concurrencia, Aarón Sáenz dirigió su primer discurso como candidato a la gubernatura de Nuevo León, en el que dio a conocer su programa de gobierno, mediante el cual se comprometía a sanar las finanzas públicas, modificar el marco jurídico con base en las reformas constitucionales promovidas por el Ejecutivo federal, impulsar el crecimiento de la industria y el campo, fortalecer la educación y la salud pública, atender las necesidades básicas de los municipios, construir carreteras, entre otros puntos.
Veámoslo a continuación.
En un balcón del Hotel Intercontinental, adonde había llegado desde temprano procedente de la Ciudad de México, se dirigió a las delegaciones de los municipios y a militantes de los Partidos Unidos que abarrotaron la plaza Zaragoza, donde se podían leer enormes mantas con las leyendas: “Los hombres del taller y del campo cifran sus esperanzas en el Lic. Aarón Sáenz” y “El Lic. Aarón Sáenz representa las conquistas de Nuevo León”. Después de saludar emotivamente, leyó su programa, que consistía en 13 puntos:
1. Fomento de la Instrucción Pública en el mayor límite de la capacidad económica del gobierno.
2. Apoyar el establecimiento de nuevas industrias y el mayor estímulo para el desarrollo de las existentes.
3. Cooperación efectiva, en relación con las posibilidades del gobierno local, al trascendente y urgente programa de irrigación del Presidente de la República.
4. Moralización administrativa y económica.
5. Fomento de los caminos vecinales, especialmente los que tienden a formar un sistema de cómoda comunicación con la Carretera Nacional.
6. Estimular el establecimiento de un entendimiento leal y sincero entre el trabajo y el capital.
7. Resolución de los problemas de la tierra.
8. Iniciar las reformas a las leyes constitucionales y electorales del estado, así como a la organización del Poder Judicial para asegurar un efectivo funcionamiento de nuestras instituciones democráticas y hacer del Poder Judicial una efectiva garantía de las libertades individuales.
9. Fomentar francas relaciones y cooperación estrecha con el gobierno general de la República y con los estados vecinos para una labor de efectivo y consciente nacionalismo.
10. Atender al desarrollo de los municipios del estado, velando por una comunicación fácil y una colaboración entusiasta de todos ellos entre sí.
11. Velar por la tranquilidad pública.
12. Fomentar un gobierno del estado para los neoloneses, en primer término, y para México, en segundo.
13. Dar al pueblo de Nuevo León la oportunidad de estimular, censurar y encauzar los asuntos públicos, cuyos intereses deben servirse con entusiasmo, buena fe y absoluto respeto.
Tras recibir una fuerte ovación de parte de los cientos de congregados en la referida plaza pública, Aarón Sáenz atendió a los medios antes de abandonar el hotel y dirigirse a su residencia. Destacó que venía animado de los mejores deseos para emprender una lucha verdaderamente democrática y que siempre había deseado laborar en bien de su “pueblo industrioso y culto que marcha a la vanguardia de los demás estados del país.” Dijo que se sentía hondamente impresionado por la recepción de que habían sido objeto, donde veía representado “el verdadero pueblo del estado, por medio de sus delegaciones”.
Sobre este último aspecto abundó: “He visto con agrado el esfuerzo de los elementos representativos de los pueblos que tomaron parte en la manifestación y me consta que muchos de ellos lo hicieron espontáneamente, lo cual me alienta a creer que existe un anhelo sincero de cooperación para la reorganización de un gobierno responsable y popular en los diversos pueblos del estado. Esta manifestación de simpatía me alienta a laborar y hacer todo esfuerzo posible, pues tengo el convencimiento de que, para la realización de estos propósitos, se necesita el concurso de todos los elementos sanos del estado. Al prescindir de circunstancias y condiciones personales, solo me ha guiado el propósito de cumplir con mis deberes para con la patria chica y con la decidida intención de consagrar, en el caso de merecer el apoyo de la opinión pública, todos mis esfuerzos al desarrollo de un programa de acción y de hechos más que de promesas y propósitos”.
Se comprometió a realizar una visita a cada municipio para darse cuenta de las necesidades imperantes y poderse formar “una idea de la cooperación que debería proporcionar el gobierno”. Respecto a su campaña, advirtió que “sería una lucha serena y verdaderamente democrática”.
Aclaró que, antes de salir de la Ciudad de México, había dejado en manos del presidente Calles su renuncia al cargo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, “para enfocarse en su nuevo proyecto político”, lo que dejaba entrever que concluiría su estancia en la capital de la República, donde además de sus labores de canciller presidía el Centro Director Obregonista que impulsaba la reelección presidencial del Caudillo de la Revolución para los comicios de 1928.
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