Se piensa que, en este proceso, se pretende acabar con la democracia para dar paso a la dictadura. La recientemente aprobada Reforma Judicial acabó con la carrera de miles de funcionarios públicos del gobierno federal, jueces y magistrados, para dar paso a este nuevo proceso, en el que, a través del voto de los ciudadanos, se elegirán cargos tan importantes que definen el rumbo de la justicia en nuestro país.
Dentro de la jornada Libertades y Estado de Derecho, convocada por la Universidad de la Libertad a mediados del mes de mayo, conocimos la opinión de diferentes especialistas. Ellos comentaron lo siguiente:
“El mayor debate es la insensatez”, mencionó Luis Arroyo Zapatero, presidente de la Sociedad Internacional de la Defensa Social.
Roberto Gargarella, profesor de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, comentó: “Yo definí la Reforma Judicial mexicana como una de las grandes tragedias jurídicas de nuestros tiempos”. Por su parte, la magistrada federal Emilia Molina dijo:
“Este diseño lo que provoca es que los grupos fácticos de poder —partidos políticos, sindicatos, iglesias y, obviamente, el crimen organizado— se hagan de las campañas y las candidaturas de jueces a modo”.
Ricardo Salinas Pliego comentó que, en esta batalla cultural, estamos todos envueltos.
Aunque se diga que tú eliges con tu voto, existe gran desconfianza en este nuevo proceso. Con esto, se acabó la carrera de meritocracia y experiencia de funcionarios anteriores, para ahora convertirlo en una carrera de popularidad y desconocimiento.
Los ciudadanos no conocemos a los candidatos para los puestos de esta elección. A dichos candidatos no se les permitió hacer campaña ni se les brindaron espacios en medios de comunicación para darse a conocer. Solo hemos escuchado a algunos participantes en contados escenarios. Existen miles de candidatos que se inscribieron para participar, creyendo en un proceso legal y transparente.
En este proceso, lo que más habrá será abstención por parte de los ciudadanos, que en rechazo y descontento, estuvieron haciendo manifestaciones fuera de las instalaciones de los diversos poderes judiciales federales de nuestro país.
¿Podrá ser este proceso el principio del verdadero cambio? ¿Será posible que el abstencionismo gane y se invalide la elección?
Lo que resulte de este ejercicio deberá servir para hacer conciencia, ya que todos los mexicanos somos responsables de lo que hoy tenemos: por participar y validar injusticias, por omitir nuestra formación y participación, o por ser cómplices de procesos que pretenden dar muerte a la justicia y libertad.
