En política hay quienes presumen “las virtudes” de su quehacer de manera virtual, pero la realidad de la “inmovilidad”, los baches y la inseguridad son “los trofeos” que cargan la atmósfera de una mala percepción para la productividad, la armonía y la paz social, y, con ello, alejan la labor emprendedora y la inversión.
Sin embargo, en el municipio de Escobedo, hoy sus acciones en distintas políticas públicas funcionan, como el engranaje preciso de un reloj, como la consecuencia sincronizada y la diferencia —sutil pero determinante— que permite entender por qué la narrativa de la llamada 4T Norteña de Andrés Mijes Llovera no se manifiesta en reels falsos ni shorts triunfalistas en el universo virtual de las redes sociales, sino que empieza a operar en la vida real como modelo visionario de políticas ejemplares que atraen empleo y bienestar, y que vale la pena tomar en cuenta, estimado lector.
La inauguración de una tercera sucursal de Carl’s Jr. y de una segunda tienda de Mi Súper Dollar General podría parecer, a simple vista, un acto menor en la agenda pública, pero no lo es, porque en política, aunque los símbolos importan, los procesos importan más. Y lo que está ocurriendo en Escobedo habla menos de hamburguesas y anaqueles, y más de empleos, certidumbre, reglas claras y un gobierno que entendió algo elemental: el desarrollo no se decreta, se promueve, se facilita y se administra.
El alcalde Mijes insiste, y con mucha razón, en que estas inversiones no son hechos aislados, pues lo relevante no es la marca, sino el ecosistema que permite que firmas globales decidan apostar por una ciudad que, hasta hace algunos años, no figuraba en el radar internacional. Gigantes como Costco, Amazon, Mercado Libre o Seojin no llegan por discurso; llegan cuando hay orden administrativo, seguridad pública funcional y una regulación que no se convierte en extorsión burocrática.
Y es ahí donde aparecen las piezas clave de este modelo: el llamado permiso a la confianza, la digitalización de los sistemas y la simplificación de los trámites. En un territorio donde culturalmente la autoridad suele partir de la sospecha y no de la buena fe, invertir esta tendencia es casi revolucionario. Menos ventanilla, más responsabilidad; menos papeleo, más cumplimiento. No es ausencia de reglas, es claridad en ellas. Y eso, para cualquier emprendedor, inversionista, nacional o extranjero, vale oro.
Escobedo parece haber entendido que la seguridad no solo se mide en patrullas, sino en tranquilidad para trabajar; que la competitividad no está reñida con el sentido social; y que atraer capital no implica arrodillarse ante él. Aquí hay un grandioso mensaje político de fondo: se puede ser parte de la transformación sin pelearse con la cultura productiva de Nuevo León.
Por eso no es casual que Mijes vincule su proyecto municipal con el rumbo nacional que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum. El concepto de crecimiento equilibrado con orden, justicia y beneficios tangibles y reales hace de Escobedo un laboratorio interesante. La 4T Norteña no se presenta como ideología rígida, sino como lógica operativa con una gran sensibilidad asociada a seguridad que reduce riesgos, gobierno que facilita procesos, formación de capital humano y una economía que avanza sin romper el tejido social.
En tiempos en que la polarización suele simplificarlo todo —o eres de un lado o del otro—, Escobedo ensaya una tercera vía pragmática: el gobierno como facilitador, no como obstáculo; como aliado del que emprende, no como enemigo del que gana. Eso, políticamente, es mucho más disruptivo que cualquier consigna.
El alcalde lo resume con una frase que vale más que muchos discursos: “Esto no sucede por casualidad”. No, no sucede, se construye con buena voluntad y en contra de los vicios culturales que obligan, en ocasiones, a tomar decisiones incómodas. Por ello que se edifica con administración eficiente y con una narrativa que acompaña a los resultados, no que los sustituye.
Escobedo hoy funciona como un pistón económico de la zona metropolitana, pero también como un ejemplo de una política sana y sensible con la comunidad, pues cuando hay orden, seguridad y certidumbre, las inversiones llegan; cuando hay resultados, el discurso se sostiene; y cuando la transformación baja del templete —físico o virtual— y pasa a los terrenos de los trámites simples, rápidos y expeditos, deja de ser promesa y empieza a ser, estimado lector, una muy agradable, productiva y auténtica realidad.
Por hoy es todo. Medite lo que le platico, estimado lector. Esperando que el de hoy sea un reflexivo inicio de semana, por favor cuídese y ame a los suyos. Me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco, con sus hermosas palabras: “Tengan la bondad de ser felices”. Nos leemos, Dios mediante, aquí el próximo lunes.
