Opinión

El dilema de los ‘aliados árabes’ de EUA

Sección Editorial

  • Por: Luis Padua Viñals
  • 03 Marzo 2026, 04:58

El ingrediente que aparentemente no calcularon Estados Unidos e Israel al iniciar los ataques contra Irán es que la república islámica no sólo respondería militarmente en contra de Israel y de la fuerza estadounidense presente en la zona, sino también contra los países árabes del Golfo, aliados de Estados Unidos, que poseen bases militares de dicha súperpotencia.

Ahora estos países, que incluyen a Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Catar y Kuwait, enfrentan el serio dilema de tratar de defender su integridad en una guerra que no iniciaron, para la cual no están preparados si ésta se alarga, y que ya les está generando altos costos económicos, políticos y sociales. 

Un funcionario del gobierno saudí dijo en entrevista con la televisora Al Jazeera lo siguiente: “Estados Unidos nos ha abandonado y ha centrado sus sistemas de defensa en proteger a Israel, dejando a los estados del Golfo que albergan sus bases militares a merced de los misiles iraníes”.

Y es que la respuesta de Irán ha resultado más poderosa de lo esperado: tan sólo a los Emiratos Árabes Unidos han llegado 174 misiles balísticos iraníes, ocho misiles de crucero y 689 drones, todo esto en tres días, según reporta el propio reino.

Irán ha distribuido sus ataques hacia todo lugar donde tengan presencia las fuerzas militares estadunidense e israelíes, y, hasta el cierre de esta edición, habían provocado la muerte de nueve estadounidenses —tres soldados y seis empleados de la embajada de EUA en Saudi Arabia, que fue blanco de un misiles iraní—.

Según un análisis del Wall Street Journal, a las monarquías árabes del Golfo Pérsico les queda cuando mucho una semana en arsenal balístico de defensa para poder seguir interceptando los cohetes iraníes. Sus sistemas de defensa, instalados junto con Estados Unidos, si bien han logrado detener la gran mayoría de los ataques de Irán, muy pronto se agotarán, a decir de expertos en el tema.

Se calcula que se requieren de dos a tres “interceptores” para derribar un misil enemigo. Arabia Saudita es el país que más tiene estos equipos, con un arsenal calculado en poco más de 2,000 interceptores —o sea, que tiene capacidad de detener entre 600 y 700 misiles—, mientras que los EAU tendrían poco más de 1,000 interceptores y Kuwait no más de 500.

Al rirmo que lleva hasta ahora, en una semana Irán podría lanzar más de 300 misiles a un país como los Emiratos, agotando su arsenal de defensa.

Claro, la industria armamentista internacional ya se frota las manos para que esas naciones ricas de la península arábiga adquieran más equipo defensivo, pero la pregunta es cuánto puede durar un conflicto tan costoso; la otra es si Estados Unidos entrará en defensa de sus aliados o los dejará a su suerte, con el riesgo de enviar una señal de que resulta contraproducente albergar bases estadounidenses.

Donald Trump ha dicho que esta guerra la ganará en menos de cuatro semanas. Pero, por décadas, analistas internacionales habían advertido que Irán no sería un rival fácil de derrotar. Hoy, la muerte del ayatolá Jamenei no ha significado la caída del régimen. Y frente a todo esto, Rusia y China, cautelosos, observan el conflicto sin dejarse arrastrar al mismo, pero seguramente dotando de más arsenal balístico a su aliado estratégico, que es Irán, al cual no querrían ver vencido.

Esto no será fácil.

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