El Instituto de Seguridad y de Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) cada día está peor
Entre profes y Política
En mis casi 50 años de maestro activo he escuchado frases como esta: “Es urgente una renovación total en el ISSSTE”; “No existe medicamento suficiente en el ISSSTE; de cuatro medicamentos se surten, muy apenas, dos y, cuando bien te va, te otorgan tres”; “Las cirugías las programan hasta un año más tarde, primero te mueres”; “El trato hacia los pacientes es pésimo y déspota”; “En urgencias te atienden bien, solo que, como hay tantos pacientes, puedes quedarte ahí días enteros”; “La verdad, estamos peor que en el IMSS”; “No te dan incapacidades aunque las merezcas, como que lo hacen adrede”; etcétera, etcétera.
Como director general de este organismo público de salud, donde se albergan los empleados de la Federación y a sus familias, Martí Batres Guadarrama ha dejado mucho que desear para mejorar de fondo este Instituto de Seguridad Social, no menos importante que el IMSS, toda vez que, desde su llegada, ha declarado una gran cantidad de veces que ese nosocomio está “en un proceso de mejora continua”, algo así como lo que sucede en los planteles educativos. Sin embargo, los hechos dicen todo lo contrario.
Recordemos que el anterior presidente prometió el cielo y las estrellas en materia de pensiones y jubilaciones al magisterio federal, para efecto de que el que quiera jubilarse lo haga, cuando menos, con su salario íntegro; es decir, que los docentes se jubilen con su sueldo total, sin rebajar impuestos ni demás deducciones. No obstante, y del mismo modo, la candidata a la presidencia de la República en 2024, Claudia Sheinbaum Pardo, hoy presidenta de nuestra nación, hizo exactamente lo mismo: prometer la jubilación digna abrogando la ley que lo impide. ¿Los resultados? Quedó en eso: puras promesas.
Lo más extraño y curioso del caso es que ningún sindicato federal haga su trabajo con énfasis, determinación, puntualidad y exigencia basada en la Constitución. Porque han de saber ustedes que existen dos federaciones de sindicatos, que a saber son: la FSTSE (fundada en 1965) y la FEDESSP (fundada en 2005 tras diversos litigios; y, para precisar, esta federación de sindicatos fue orquestada por la exlideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales, “la maestra”, personaje muy recordado hoy en día por la vieja guardia del magisterio nacional). Ahora bien, ambas federaciones sindicales, ¿qué han hecho al respecto? Mmmm…
Como prueba trascendental de la gran omisión deducida del párrafo anterior, tenemos la declaración del secretario general del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, expresando lo siguiente: “Es una utopía solicitar la abrogación de la ley del ISSSTE en materia de pensiones y Jubilaciones, por resultar no viable para el país”. ¿Así o más claro el entreguismo?
Hace una semana justa, un docente activo de la tercera edad arribó al citado organismo público de salud (Hospital Regional de Monterrey N.L.) con fuertes dolores estomacales a media tarde, presumiéndose una seria inflamación de la vesícula biliar. Esperando y rogándole al Creador, primero, que lo recibieran en urgencias y, segundo, que lo atendieran con la prontitud que amerita el caso, dado que se trataba de un paciente con antecedentes de alta presión, datos registrados en el expediente del citado trabajador federal. ¿Resultado? Se quedó en dicha sala de espera por espacio de más de dos días, para ver si había una cama disponible en algún cuarto del hospital para su debita atención hospitalaria de urgencia.
Al final, no se le practicó la cirugía en cuestión debido a que un especialista en la materia “descubrió” su antecedente cardíaco y, por los riesgos inherentes, fue enviado a casa hasta nuevo aviso.
Así como este caso debidamente documentado, hay miles a diario a lo largo y ancho de nuestra amada República Mexicana. ¡Qué mal andamos en el renglón de la salud!
A nivel local hemos escuchado tantas promesas sobre una construcción de un Hospital Regional que cubra la demanda actual de derechohabientes y familiares de una región de alta condensación poblacional; pero, en plena conclusión del primer cuarto del siglo XXI, todo ha quedado también en promesas. Los trabajadores federales al servicio del pueblo de México, así como el resto de la población, merecen unos servicios de salud dignos y humanos que puedan elevar el promedio de vida. A ver hasta cuándo. La verdad como es, se tenía que decir y se dijo. Hasta la próxima.
