El magisterio y la presidenta Sheinbaum frente a los cambios de América
Sección Editorial
- Por: Armando De la Rosa
- 15 Enero 2026, 00:00
Apenas en diciembre pasado, el escenario magisterial nacional, así como el político, económico e industrial —sin pasar por alto todos los demás—, ha cambiado exponencialmente, dado el escenario de los Estados Unidos con Venezuela. Sí, en efecto, el tema central es el petróleo; sin embargo, la presidenta Claudia, por tener buenas relaciones con los venezolanos, también mantiene acuerdos con Cuba y todas las naciones de Centro y Sudamérica. Esto no es reciente, ha sucedido siempre.
Bueno, pero ¿qué tiene que ver el magisterio en particular con este asunto? Los docentes, comandados por Alfonso Cepeda Salas, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), estaban en vísperas de participar próximamente en el cambio de mandos nacionales. La gran mayoría creía que dicho movimiento se suscitaría en febrero de 2026. En este proceso, se pronosticaba una participación nutrida de agremiados, toda vez que, en pleno siglo XXI, no hay mucha claridad jurídica de la larga estancia de este Comité Ejecutivo Nacional. Razón por la cual el profesorado activo, jubilado y personal de apoyo y de asistencia a la educación querían participar en la renovación de lo que seguramente se llamará Directiva Nacional Sindical. Una esperanza de verdadera democracia.
El maestro Cepeda, también senador de la República por el partido político Morena, se ha manifestado en la NO INTROMISIÓN de cualquier estructura gubernamental o particular en los asuntos que son exclusivos de la vida interna del SNTE. En el fondo de esta intención hay razones suficientes para tal declaración, por lo que el Senado aprueba tal iniciativa de ley a finales de 2025, garantizando en el papel lo que Cepeda Salas impulsó. Derivado de ello, creemos que “siente pasos en la azotea”, porque existe mucha inquietud entre la base trabajadora para que se procure una renovación legal en todos los sentidos. Para decir verdad, los agremiados anhelan que los comicios a celebrarse —¿quién sabe cuándo?— se desarrollen sin los “trucos” tradicionales a los que las huestes del compañero Alfonso Cepeda están acostumbradas. ¿No es verídico? Es cuestión de levantar encuestas al respecto y la verdad saldrá a la luz. El colectivo afiliado no quiere otra cosa que no sean elecciones limpias.
Ahora bien, ante los últimos sucesos de trascendencia mundial que se suscitaron el 3 de los corrientes en Caracas, Venezuela, la política interna se ha trastocado por las exigencias —justas o no— del vecino país del norte. La primera magistrada nacional está urgida de una auténtica unidad nacional interna en todos los aspectos para saber qué hacer ante lo que pudiera pasar en Latinoamérica, derivado del movimiento “telúrico” ya señalado. A menos problemas de política interna, así como magisteriales, mejor para ella y para la nación mexicana.
Dentro de este contexto narrativo nos preguntamos: ¿qué posición tomarán ahora la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), así como el Movimiento de Transformación Sindical, capitaneados por el sureño Ricardo Aguilar Gordillo? Ya ven que ambas estructuras sindicales están empujando un cambio sindical democrático y de participación plural. Solo que la diferencia entre una y otra son las prácticas para expresarse y hacerse notar. ¿Entrarán en diálogo directo con Palacio Nacional para “planchar” un solo frente común? El país lo necesita.
Es aquí donde, una vez más, sostenemos que dicha renovación nacional deberá ser consensuada, básicamente; los actores deben de poner su granito de arena para integrar una Asamblea Nacional con posiciones plurales. ¿Hasta dónde habrá capacidad de integración? Hasta donde haya conciencia de unidad nacional en torno a la Presidencia de la República. La verdad, como es. Se tenía que decir, y se dijo. Hasta la próxima.
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