Opinión

El miedo ganó el clásico

Sección Editorial

  • Por: Antonio Rosique
  • 14 Septiembre 2026, 04:58

“Valentía y ausencia de miedo no son lo mismo.

Jack London, un escritor fundamental, lo entendió hace más de un siglo. En The Sea-Wolf, uno de sus personajes admite que tiembla, pero sentencia: “mi espíritu domina a la carne que tiembla”.

Eso es coraje: sentir miedo, pero no permitirle tomar las decisiones.

Y el sábado, en Monterrey, el miedo tomó demasiadas.

Vucetich volvió a casa… pero ya no era su casa.

Fue también el primer Clásico de una nueva era: el primero sin André-Pierre Gignac, máximo goleador en la historia del Clásico Regio. Se fue el hombre que convirtió estos partidos en territorio de conquista.

Y quedó el miedo.

El Clásico ardió afuera y se apagó adentro.

Las plantillas de Rayados y Tigres valen juntas casi 174 millones de dólares. Futbolistas internacionales, seleccionados nacionales, delanteros contratados para decidir noches grandes.

Presupuesto de élite. Espectáculo de segunda categoría.

Fue un 0-0 perfectamente olvidable, apenas salpicado por conatos de bronca y rescatado por los porteros cuando el partido amenazó con romperse.

Porque el problema nunca fueron los goles.

Un Clásico Regio puede terminar 0-0 y ser feroz, eléctrico, memorable.

Lo que no puede permitirse es que dos equipos construidos para ganar jueguen más preocupados por no perder.

Miedo al error.
Al contragolpe.
Al lunes siguiente.

Ahora que sobrevivieron al vecino, llega una pregunta más interesante: ¿qué pueden llegar a ser cuando dejen de jugar para sobrevivir?

Porque talento tienen. Dinero también. Y todavía queda temporada para demostrar que pueden jugar a la altura de lo que cuestan.

174 millones de dólares sobre la cancha. Y el jugador dominante no tuvo precio ni camiseta: fue el miedo.

El marcador terminó 0-0.

Pero el miedo ganó el Clásico.

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