El incendio ocurrido en el río Santa Catarina no es ninguna casualidad. Es muy sospechoso que posterior a la pausa de la devastación ocasionada por el gobierno del nuevo Nuevo León repentinamente inicie un incendio que se propaga por una superficie muy amplia, como si se hubieran realizado las preparaciones para ello; adicionalmente, y a pesar de que la estación de bomberos se encuentra muy cercana sobre Constitución, los cuerpos de auxilio demoraron mucho tiempo en llegar, lo suficiente para que el fuego abarcara lo más posible.
Inevitablemente, esto recuerda el modus operandi de algunas desarrolladoras para acabar con áreas naturales y posteriormente conseguir los permisos para construir sobre ellas, a propósito de la quema que deja preparado el terreno para construir grandes y redituables proyectos. La sospecha parte del plan del gobierno del estado de acabar con toda la vegetación del río y desarrollar proyectos como un viaducto elevado (lo que explica el liderazgo del secretario de Movilidad en la presentación del plan) y la construcción de “edificaciones temporales” recreativas para evitar que crezca la vegetación nuevamente, un plan ecocida que tendrá un impacto ambiental incalculable para la zona metropolitana, nuestras niñas y niños no merecen eso, debemos parar esta catástrofe.
En este terrible contexto, la pregunta obligada es ¿para qué sirve la Secretaría de Medio Ambiente?, ¿a qué se dedica el secretario Félix Arratia?. La obligación de ley es garantizar el derecho a un medio ambiente sano y por el contrario es omiso en su deber y permite que la administración de Samuel García cometa los delitos ambientales más aborrecibles como acabar con el ecosistema del río Santa Catarina, permite con su falta de acción que se ponga en riesgo el hábitat del perrito de la pradera con la construcción de la carretera interserrana, cierra los ojos ante la devastación del parque Niños Héroes –ubicado en una de las zonas de mayor contaminación de la ciudad–, tolera las altas concentraciones de contaminantes en el ambiente que generó la alerta ambiental más larga de la que se tenga registro; sí, para eso existe una secretaría y una agencia para la calidad del aire que claramente sólo abonan a la burocracia.
Los delitos ambientales tienen sanciones previstas en la Ley de Medio Ambiente y en el Código Penal, en lo que refiere a los servidores públicos el delito se agrava. Políticamente también debe haber consecuencias, un funcionario al frente de una de las áreas estratégicas para una ciudad de las dimensiones de la nuestra, con los grandes retos ambientales que tenemos, debe contar con alguien que resuelva y que preserve el patrimonio natural de Nuevo León; en caso contrario, debe irse.
El río está bajo ataque, sólo nos tiene a nosotros, la riqueza de la biodiversidad de ese enorme río de más de 150 km de cauce, que cruza siete municipios metropolitanos, que nos brinda enormes servicios ambientales, solamente nos tiene a nosotros, a la población civil, a esa población que cuida al planeta, que le importa que la niñez tenga un sano desarrollo, que está enamorada de nuestras montañas, que le interesan los animales, que quiere tener una mejor calidad de vida respirando aire puro, esa sociedad es a la que se le hace este llamado; por el contrario, quienes deciden callar o ser omisos por intereses personales no tienen aquí cabida, aquí no hay lugar para la mezquindad.
