¿Cuál es el secreto de la promesa presidencial del proyecto hídrico para Nuevo León?
Sin Censura
Nadie ha reparado en que, en la reciente visita de Larry Fink, CEO de BlackRock, a Palacio Nacional el pasado 7 de abril, al final de la mesa que encabezaba Claudia Sheinbaum se encontraba un invitado cuyo nombre conviene memorizar: Sergio Méndez, director de BlackRock México.
Nadie ha reparado en que el mismo Sergio Méndez ha estado muy cercano a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público del gobierno federal, y a su titular, Edgar Amador Zamora, desde que este tomó posesión del cargo el 8 de marzo de 2025.
Nadie ha reparado en que, cuando Sheinbaum aceptó la propuesta —durante su reciente visita a la Asamblea Anual de Caintra Nuevo León— de la familia Garza Herrera, de Xignus, en el sentido de que una parte de los impuestos generados por la venta de una empresa se reinvierta directamente en Nuevo León para un nuevo proyecto hídrico, quien avaló la idea fue otro invitado a la comida posterior: Sergio Méndez.
Nadie ha reparado en que ese proyecto hídrico que se pretende operar en Nuevo León va de la mano con la inversión en fracking que BlackRock planea realizar en esta región noreste, y que tiene como uno de sus principales operadores a Sergio Méndez.
Nadie ha reparado en que el propio Méndez ha explicado, de forma confidencial, a varios empresarios de alto nivel en Nuevo León que, para reducir la dependencia del gas que se importa de Texas —75% del consumo nacional y 60% de la generación eléctrica en México—, es necesario atraer inversión de fondos de activos, ya que Pemex no puede hacerlo solo.
Nadie ha reparado en que, de no atender estas advertencias extraoficiales, México —y por ende Nuevo León— podría quedar expuesto a un escenario en el que, por decisiones estratégicas de Estados Unidos, se interrumpa el suministro de gas, con posibles afectaciones al norte del país e incluso a nivel nacional, si no se apuesta por la fracturación hidráulica.
Mañana te explico si esta práctica es conveniente o no para Nuevo León.
Pero ahora el turno es tuyo: ¿crees que el fracking es la salvación o la condena para la soberanía energética de México?
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