El reciente auge de la industria automotriz de origen chino en Nuevo León, documentado por el periódico El Horizonte, ha generado una serie de desafíos logísticos que contrastan con las promesas iniciales de movilidad avanzada. Reportes ciudadanos indican que cientos de vehículos permanecen inactivos en las agencias por periodos de hasta seis meses, derivado de la baja disponibilidad de refacciones. Esto puede deberse a que, más allá del consumo de productos, la integración de capitales extranjeros ha priorizado la expansión comercial sobre la infraestructura de servicios y el impacto de sus inversiones en la comunidad.
En los últimos años, el estado de Nuevo León se ha convertido en un foco clave de inversión extranjera directa (IED) en México, con decenas de empresas chinas instalándose en parques industriales y prometiendo miles de empleos y desarrollo económico. El gobierno estatal, liderado por el gobernador Samuel García, ha destacado estos proyectos como parte de una estrategia para posicionar la entidad en cadenas globales de manufactura y exportación, alentado por la tendencia del nearshoring y las ventajas logísticas que ofrece la cercanía con Estados Unidos. En septiembre de 2025, García destacó “Viene un nuevo nearshoring y si en el anterior a Nuevo León nos fue muy bien, en este nuevo nearshoring nos irá aún mejor” en Expo Pyme 2025.
Sin embargo, para muchos residentes de la zona metropolitana de Monterrey y sus alrededores, el impacto de este auge industrial va más allá de las cifras económicas y toca aspectos sensibles de la vida cotidiana: calidad de empleo, servicios públicos, acceso a recursos y bienestar comunitario.
Aunque la llegada de inversiones chinas —como las anunciadas por grupos como Lingong Machinery Group (LGMG) o Man Wah Holding Co., Ltd. Que supuestamente generan miles de empleos y millones de dólares en proyectos industriales y de manufactura— es vista con entusiasmo por autoridades, ciudadanos locales expresan preocupaciones sobre lo que realmente cambia para sus vidas.
— “Sí hay empleos, pero los salarios no siempre alcanzan para vivir bien aquí. La inversión llega, pero la vida y los servicios que necesitamos no mejoran de manera proporcional.” — comenta un trabajador del área industrial de Monterrey que ha visto crecer la mancha de fábricas a su alrededor.
Otros residentes han expresado preocupación por las condiciones laborales dentro de algunas empresas extranjeras instaladas en el estado. Por ejemplo, en redes sociales trabajadores mencionaron que las compañías chinas tienen políticas estrictas de control de horarios y falta de claridad en procesos internos, sin necesariamente ofrecer beneficios adicionales significativos. — “Aquí no estamos en China. Tienen tolerancia cero con los retardos, si llegas un minuto tarde ya te marcan. El ambiente es muy rígido y no hay claridad en cómo se definen las responsabilidades.” — narró un empleado de una empresa.
Además de lo laboral, hay preocupaciones ambientales y de calidad de vida. En la zona metropolitana de Monterrey, que hoy alberga gran parte de la actividad industrial, numerosos residentes han alertado sobre el incremento de la contaminación del aire y el desgaste de infraestructura urbana debido al crecimiento acelerado del sector manufacturero y logístico. Estudios periodísticos han documentado que el área ha enfrentado problemas de polución que afectan la salud respiratoria de la población, incluso describiendo que muchos sienten que “están respirando veneno” en algunos días de alta concentración de partículas en el aire.
— “Ya no podemos abrir las ventanas sin que se note la contaminación. Mis hijos tienen tos constante y vivimos con la inquietud de que la situación empeore,” relata una madre de familia del municipio de San Nicolás de los Garza, donde la cercanía de zonas industriales ha marcado su cotidianidad.
Otra dimensión crítica es la presión sobre recursos básicos. El manejo del agua y el mantenimiento de servicios públicos han sido temas de tensión en años recientes en Nuevo León, debido a una combinación de crecimiento urbano, sequías y demandas mayores por parte de la industria y la población, lo que intensifica la sensación de que el desarrollo económico generado por la inversión no siempre se traduce en mejores servicios para todos.
El costo de la inversión: lo paga la comunidad
Las autoridades cuentan con cifras contundentes: en Nuevo León se han confirmado decenas de proyectos de inversión extranjera que suman miles de millones de dólares y generan cientos de miles de empleos. Una proporción significativa de estos proyectos proviene de empresas extranjeras, incluidas firmas de origen chino, que fortalecen sectores como manufactura, muebles, vehículos, tecnología y logística.
Sin embargo, la percepción comunitaria es dual: aunque se reconoce que los proyectos han generado oportunidades laborales, también se observa que el bienestar general de las familias y el acceso a servicios públicos no siempre avanza al mismo ritmo, y que ciertos beneficios quedan concentrados en indicadores macroeconómicos que no reflejan la experiencia cotidiana de muchos residentes.
Falta de transparencia: ¿están permitiendo la evasión fiscal?
Un punto central en el debate sobre la inversión extranjera —incluidas las empresas chinas— es la transparencia fiscal. Si bien no hay evidencia pública de sanciones específicas por evasión fiscal a empresas chinas en Nuevo León, autoridades fiscales mexicanas han advertido sobre prácticas problemáticas en el comercio transfronterizo con mercancías originarias de China que podrían reducir la recaudación de impuestos, como la fragmentación de importaciones para eludir el pago de aranceles y el IVA.
Al mismo tiempo, expertos han señalado que diversos actores empresariales enfrentan desafíos recurrentes en el cumplimiento de obligaciones tributarias y de contabilidad, lo que dificulta una supervisión fiscal exhaustiva y contribuye a una percepción de falta de transparencia.
Esta situación —más allá de quién la genera— tiene consecuencias reales para las comunidades, ya que una menor recaudación afecta la capacidad del Estado para financiar servicios públicos, incluyendo mantenimiento urbano, infraestructura escolar y atención médica, precisamente en regiones que experimentan crecimiento demográfico e industrial acelerado.
Hacia el futuro: ¿quién debe quedarse y quién se debe ir?
A largo plazo, el continuo auge de la inversión extranjera en Nuevo León —específicamente empresas chinas— puede traer riesgos:
Retos estructurales:
- Necesidad de políticas más claras y estrictas de transparencia fiscal, para asegurar que las empresas chinas no estén explotando los recursos de la comunidad en Nuevo León.
- Asegurar que el crecimiento económico se traduzca en mejor calidad de vida para la población local, más y mejores empleos, beneficios financieros y crecimiento local.
- Mitigar impactos ambientales y asegurar acceso sostenible a recursos básicos, agua limpia, aire sin contaminación y calles seguras.
- Expertos en economía regional y desarrollo urbano coinciden en que optimizar los mecanismos de regulación, fiscalización y participación comunitaria es fundamental para que la inversión extranjera no solo se traduzca en cifras económicas positivas, sino también en mejoras tangibles en la vida de quienes habitamos Nuevo León.
