Opinión

El sazón

Sección Editorial

  • Por: Roberto Navarro
  • 18 Febrero 2026, 02:00

Sí, ya pasó una semana del gran juego (aparentemente el nombre es marca registrada, ahora) y yo apenas voy a hablar del tema. La verdad es que, por un tiempo, yo fui de los que se resistían a la idea de que el género urbano fuera el protagonista del espectáculo, pero conforme se acercaba el evento, se me fue bajando mi reticencia. 

Finalmente, llegó el día y debo admitir que me gustó la presentación. Todos escuchamos la frase de “todos quieren ser latinos, pero les falta sazón”; en su momento, hasta me hizo esbozar una sonrisa. 

A los pocos días, me encontré una publicación en redes sociales que hacía eco de la frase de Benito y la acompañaba de algunos productos, que, aunque presentados sin detalle, eran fáciles de reconocer. 

Ahí fue donde ya no me gustó tanto la idea. Entre los productos mexicanos había un polvo de chile que se ha vuelto superfamoso recientemente y el también celebérrimo “consomé de pollo”. 

¿La cocina mexicana sabe a consomé de pollo? Es cierto que el producto se ha posicionado como un esencial de muchas cocinas, y que en ocasiones es lo que se le pone a la comida para que sepa “mejor”, pero, ¡ni siquiera es latino! 

La marca tiene su origen en el siglo XIX en Alemania, y el producto en cuestión nació a pocos años de la fundación de la marca, ya a principios del siglo XX. Llegó a nuestro país en los años sesenta, que coincidentalmente es una época de gran expansión de las marcas de alimentos industrializados y como se dice, el resto es historia. 

Admitámoslo, el polvo sabe bien, pero para eso está diseñado. Hagamos énfasis en la última palabra, diseñado. Existen tantísimas otras cosas que saben bien, sin necesidad de diseño. 

Pero la facilidad de que un producto nos permita agregar “sazón” a nuestras preparaciones de manera sencilla y rápida es una premisa que puede resultar bastante atractiva. Quizás por eso el éxito del mismo. 

Tan exitoso es, que resulta muy difícil satanizarlo, sobre todo si el chef más joven en obtener tres estrellas Michelin en la historia de Inglaterra tiene ya varios años trabajando como uno de sus embajadores. 

No solo eso, me ha tocado ver que el producto figura en las recetas de algunos de esos restaurantes que también figuran en la guía, y en muchísimas publicaciones de chefs en redes. 

Sin embargo, leyendo sus ingredientes, podemos ver que principalmente se compone de sal, y otros compuestos químicos basados en sodio, entre ellos el glutamato monosódico, otro ingrediente que también ha tenido su etapa como uno de los enemigos públicos número uno. 

Pero de nuevo, más allá de los ingredientes, de los cuales podemos hablar en una columna en sí, y creo que ya lo hemos hecho, es la asociación del producto como parte esencial del sabor latino. Díganme ustedes, ¿cuál es el sazón latino?

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