Opinión

El Tianguis le sonrió a Tamaulipas, ¿y ahora qué?

Sección Editorial

  • Por: Protágoras Tamaulipeco
  • 11 Mayo 2026, 04:50

Vamos a empezar por donde se debe: dándole su lugar a lo que sí salió bien. 

Que Tamaulipas haya regresado de Acapulco con 754 citas de negocios cerradas, una Presea al Mérito Turístico por encabezar la Cartera de Inversión Turística Nacional con 79 proyectos, y un reconocimiento de México Desconocido para la Monumental Virgen del Chorrito, no es resultado de la casualidad ni de un golpe de suerte mediático. 

Es el reflejo de un estado que viene caminando, paso a paso, hacia un lugar distinto al que ocupaba hace apenas unos años. Y eso, en un país donde el turismo se disputa con uñas y dientes entre 32 entidades, merece reconocimiento sin regateos. 

El secretario Benjamín Hernández Rodríguez tiene razón cuando habla de posicionamiento. 

Tamaulipas dejó de ser ese estado del que se hablaba solo en notas rojas para convertirse en uno que presume a los Pueblos Mágicos como Tula y Mier, una Reserva de la Biósfera reconocida internacionalmente, playas que en Semana Santa se llenaron con 2.8 millones de visitantes, y artesanos como Víctor Fernando Hernández Montoya llevando la Cuera Tamaulipeca a la Ventana a México. 

Esa historia hay que contarla, y hay que contarla bien. Ahora, dicho lo anterior, conviene también poner sobre la mesa lo que falta. No para restarle brillo al logro, sino porque para eso sirve el periodismo: para acompañar críticamente, no para aplaudir de pie cada boletín. 

El Tianguis Turístico 2026 cerró con más de 64,000 citas de negocios y $1,038 millones de pesos en ventas preliminares, con todos los estados del país compitiendo en la misma cancha. Las 754 citas tamaulipecas son cifra histórica para la entidad, sí, pero también son una invitación a preguntarse cómo se traducen esos encuentros en contratos firmados, en cuartos de hotel ocupados de martes a jueves, en vuelos que llenen los aeropuertos de Tampico y Reynosa. 

El otro pendiente, y no es menor: la conectividad aérea. Mientras Querétaro anuncia segunda frecuencia con Madrid y Volaris abre 11 rutas nuevas desde otros estados, Tamaulipas necesita pelear con la misma fuerza por ampliar su mapa aéreo. Sin más vuelos, las citas de negocios corren el riesgo de quedarse en buenas intenciones. 

Hay otro punto ciego que vale la pena mencionar: el turismo religioso y espiritual, donde el Chorrito ya tiene reconocimiento nacional, todavía no termina de articularse como ruta completa. Tampoco el turismo cinegético, que es de los más rentables del estado, pero rara vez aparece en los discursos oficiales con la fuerza que tiene en los hechos. Y queda la conversación que nadie quiere tener en voz alta: la percepción de seguridad.

Tamaulipas ha avanzado, los números lo respaldan, pero la batalla de la narrativa se libra todos los días en redes sociales, en notas de prensa nacional, en la sobremesa de una familia que decide a dónde irse de vacaciones. Una presea ayuda. Una campaña como Tamaulipas Seguro te Enamora suma. Pero la confianza se construye con consistencia, no con momentos. El gobernador Villarreal y su equipo en Sectur tienen razones para celebrar lo conseguido en Acapulco. Lo que viene ahora, y esto se dice con respeto profesional, no con ánimo de aguar la fiesta, es la parte más difícil: convertir el aplauso en contratos, los reconocimientos en derrama, y los proyectos en obra terminada. 

Tamaulipas ya demostró que puede sentarse en la mesa grande. El siguiente paso es quedarse a cenar.

ABASOLO Y EL SELLO DE MARÍA DE VILLARREAL

Mientras el comentariado político se distrae con los reflectores de siempre, en Abasolo ocurrió algo que merece lectura más fina. 

La Brigada Transformando Familias del DIF Tamaulipas aterrizó este 8 de mayo y, lo que parecía un acto protocolario por el Día de las Madres, terminó revelando algo mucho más interesante: la consolidación de la Dra. María de Villarreal como pieza clave del proyecto humanista de Américo Villarreal Anaya.

Y aquí conviene ser honestos. Lo ocurrido en Abasolo no fue un evento menor: cientos de servicios médicos, apoyos sociales, atenciones integrales y espacios de convivencia familiar que llegaron directo a quienes más los necesitaban. 

Una doctora convertida en presidenta del DIF que está articulando presencia territorial sin necesidad de gritar. Su formación clínica se nota en cada brigada, donde lo asistencial convive con lo simbólico, y donde el reconocimiento a las madres pesa tanto como el servicio entregado. La verdadera prueba, eso sí, no estará en la foto del día, sino en el seguimiento posterior a cada familia atendida. Ahí se juega la diferencia frente al asistencialismo de siempre.

Tamaulipas camina, y la mano que lo mece, cada vez con más fuerza, lleva bata blanca debajo del traje político.

¡¡Yássas!!

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