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Opinión

El uso del celular en adolescentes, ¿lujo o necesidad?

Entre profes y Política

De entrada, el celular es un aparato que está considerado como un “lujo” porque, igual, se puede vivir sin él. Sin embargo, al igual que el automóvil, ambos son estimados en su uso como una real y verdadera necesidad; al menos en grandes urbes como la nuestra. El uso o no del celular en los planteles educativos mexicanos se ha vuelto todo un tema de discusión; incluso, muchas escuelas de educación básica lo han abordado en las juntas de consejo técnico, lo cual es formidable. Sin embargo, persiste una polémica sustantiva en torno al proceder por parte de los docentes en casos donde se sorprende a estudiantes —tanto de primaria como de secundaria— usando sus dispositivos en actividades no escolares. 

Los debates en dichas juntas se dan, en algunos casos, con cierta intensidad y calor, toda vez que Nuevo León, al día de hoy, carece de una ley que sustente la prohibición de este dispositivo electrónico. Lamentablemente, aquí así son las cosas, no solo en nuestro estado sino en todo nuestro amado México. 

Los docentes nos vemos en dilemas severos al tratar, por reglamento escolar, de “confiscar celulares (temporalmente) por uso indebido en clase”. Muy a pesar de que tenemos firmado por sus padres o tutores que los alumnos no deben llevar estos aparatos de comunicación a la escuela, lo cierto es que, por ser instrumentos de uso particular y privado, hay limitaciones prácticas en su positivo proceder. 

En este tema es conveniente citar que la Unión Europea (UE) ha estado analizando desde 2022 cómo aplicar restricciones y/o prohibiciones del uso y manejo indiscriminado del celular en alumnos de entre 7 a 16 años en las escuelas públicas; y, ¿por qué no decirlo?, se da hasta en el hogar. Incluso, Finlandia (uno de los países con mayor rendimiento académico en el mundo) ha puesto en práctica desde agosto del 2025 dicha prohibición; sin embargo, el uso queda supeditado a la autorización única y exclusiva del maestro cuando el aparato sea necesario para realizar investigaciones de su clase. Así como debe de ser. Nos pone la muestra.

La UE ha encontrado, en estudios previos sobre este asunto, algunos males o trastornos en la salud física y mental de los niños y jóvenes que usan el celular hasta por 7 u 8 horas diarias. Dichas afectaciones van desde depresión, falta de autoestima, ansiedad y hasta delirios de persecución. ¡Órale! Asimismo, el insomnio y falta de apetito son una constante. En encuestas meramente informativas, los mentores de Nuevo León descubren que, en un salón de clases de 40 alumnos de tercero de secundaria en municipios del área metropolitana, 35 llevan celular consigo. Y, de esos 35 jovencitos, 25 de ellos tienen acceso a la internet, es decir, al mundo cibernético. Esto lo afirmo y lo confirmo. 

Ahora bien, lo peligroso no es que tengan o no la entrada al mundo espacial o a la Inteligencia Artificial (IA, por sus siglas en inglés), sino ¿qué harán con la información nociva que puedan estar buscando o que, “sin querer queriendo”, les “ofrezca” su dispositivo? De igual forma, ¿hasta dónde los padres de familia apoyan las prohibiciones en nuestra comunidad educativa? Hay muchos asegunes al respecto, toda vez que, por otro lado, existen ciertas ventajas que los niños y jóvenes traigan consigo un celular. Por mencionar algunas: facilita la ubicación en tiempo real de los hijos, la rápida respuesta a consultas y el almacenamiento de información útil en clase, así como la elaboración de presentaciones y consultarle lo que deseen al ChatGPT, al Meta, al Gemini, etcétera. Claro está, todo con fines educativos; amén de una rápida y buena comunicación con amistades y seres queridos. 

En fin, hay mucho material para escribir en este comentado y debatido tema. Solo habrá que esperar lo que hagan los legisladores locales para saber en qué sentido estarán lanzando la ley del uso (o desuso) del celular en las escuelas públicas del estado y, con ello, el proceder de los docentes. Por lo que podemos concluir, por lo pronto, que sabiéndolo manejar en clases, se le puede sacar mucho provecho. 

La verdad, como es. Se tenía que decir, y se dijo. Hasta la próxima.

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