Opinión

El valor del momento

Sección Editorial

  • Por: Antonio Rosique
  • 28 Agosto 2026, 04:58

Ganar antes de tiempo.

¿Abrir las vitrinas de Rayados en septiembre?

Matías Almeyda tiene delante una oportunidad que pocos entrenadores reciben: ganar antes de tiempo.

Levantar un trofeo internacional cuando su proyecto apenas comienza y, sobre todo, antes del Clásico Regio del 12 de septiembre.

Porque los títulos no solamente llenan vitrinas.

También disparan el escenario emocional.

La Liga MX se quedó con la Leagues Cup. Cuatro mexicanos en semifinales. Adiós a la MLS. Paradójicamente, el torneo adquiere otra dimensión: para levantar la copa habrá que vencer a los tuyos.

Rayados puede conseguir algo que ningún entrenamiento fabrica: la certeza de haber aprendido a ganar juntos.

Un título tan temprano compraría tiempo para Almeyda, fortalecería su autoridad y robustecería la credibilidad del proyecto.

Después aparecerá Tigres en el Gigante de Acero.

Almeyda conoce ese voltaje. Como DT de Chivas descubrió lo que significa derrotar al América cuando alrededor de un partido se acumulan historia, presión y orgullo.

Si gana conseguiría algo fundamental antes del Clásico:

superioridad moral, llegar como campeón y trasladar la presión al otro vestidor.

Porque los grandes partidos empiezan mucho antes del silbatazo inicial.

Se construye autoridad. Se siembra duda.

Se conquista primero el terreno emocional.

SULTANES: EL ARTE DE LLEGAR A PUNTO

Hay una obsesión equivocada en el deporte y en las empresas: querer estar al máximo rendimiento todos los días.

El alto rendimiento conoce dos conceptos: tapering, la puesta a punto, y peaking, alcanzar el pico de rendimiento exactamente cuando importa.

Los nadadores olímpicos y los velocistas lo saben. Después de meses soportando cargas brutales, antes de la competencia decisiva hacen algo aparentemente contradictorio: bajan la carga.

Reducir para liberar. Descansar para competir. Afinar la máquina.

El regiomontano Raúl González conoce el precio de equivocarse con ese reloj.

Ha contado que rumbo a Moscú 80 la competencia interna llevó a los marchistas mexicanos al límite. Llegaron como favoritos, pero el pico apareció demasiado pronto. México se quedó sin medallas; González fue sexto en 20 kilómetros y abandonó los 50.

Cuatro años después llegó afinado a Los Ángeles 84: plata en 20 kilómetros y oro en 50.

La lección es contundente: no basta con alcanzar tu mejor versión. Hay que alcanzarla en el momento correcto.

Sultanes parece entenderlo.

Terminó tercero del Norte, con 49 victorias y 44 derrotas.

No dominó el calendario.

Llegó a punto.

Ha ganado 13 de sus últimos 16 juegos: 81% de victorias cuando comenzó a desaparecer el margen de error.

En playoffs despachó 4-1 a Charros y 4-1 a Durango.

Ahí aparece el trabajo de Henry Blanco.

Un mánager no administra solamente pitchers, alineaciones o relevos.

También administra momentos.

Y Sultanes está por tercer año consecutivo en la Final de la Zona Norte.

Rayados tiene la oportunidad de ganar antes de tiempo.

Sultanes parece haber aprendido a llegar a tiempo.

Porque hay organizaciones obsesionadas con ganar todos los días.

Las mejores entienden cuáles son los días que no pueden perder.

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