El verano cambia de paisaje
Sección Editorial
- Por: Antonio Rosique
- 08 Julio 2026, 23:11
Hay veranos que terminan cuando se apaga un estadio.
Y hay otros que simplemente cambian de carretera.
El domingo muchos creímos que el verano había terminado en el Estadio Azteca. México se despedía del Mundial.
Pero mientras el país contenía la respiración frente a Inglaterra, del otro lado del Atlántico un muchacho de Ensenada escribía otra página de la historia del deporte mexicano.
Ese domingo, Isaac del Toro ganó la segunda jornada del Tour de Francia y se convirtió en apenas el segundo mexicano capaz de conquistar una etapa de la carrera más importante del ciclismo. Antes lo había logrado Raúl Alcalá, en 1989 y 1990.
Del Toro, 22 años, corre para el UAE Team Emirates-XRG junto a Tadej Pogačar, posiblemente el mejor ciclista de la historia. Del Toro aspira al maillot blanco, que se otorga al mejor ciclista joven del Tour. También él está sobreviviendo: a la montaña, al viento, al calor y al pelotón más feroz del planeta.
Y esa palabra —sobrevivir— quizá sea la que mejor explica este verano.
Porque el Mundial ya no es sólo el torneo de los favoritos.
Es la reunión de los supervivientes.
Ayer, durante veinticuatro horas el Mundial guardó silencio. Fue la pausa que tienen las grandes películas antes del último acto.
Francia avanza como un imperio. Es el mejor ataque del torneo. Marruecos pelea como una partida de guerreros del desierto. España opera con precisión de cirujano. Bélgica se infiltra como un viejo espía. Noruega ha devuelto a los vikingos al mapa del fútbol. Inglaterra escapó del campo de batalla del Azteca. Suiza representa el orden discreto. Y Argentina sigue escapando de tumbas, momias y sarcófagos.
Durante semanas buscamos al mejor equipo del Mundial.
Tal vez hacíamos la pregunta equivocada.
Porque este torneo no ha premiado únicamente al más brillante.
Ha premiado al que encuentra una forma de seguir vivo.
Al que resiste una tormenta más.
Al que convierte un penalti más.
Al que descubre una vida extra cuando todos creían que la había perdido.
Ocho selecciones siguen sobreviviendo en el Mundial.
Isaac del Toro sigue sobreviviendo en el Tour.
Dos carreteras distintas.
Una misma lección.
El verano que creíamos perdido nunca desapareció.
Simplemente cambió de carretera, de paisaje, de continente.
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