En el PAN del sur, los apellidos cuentan
Sección Editorial
- Por: Protágoras Tamaulipeco
- 15 Octubre 2026, 04:50
Platicando de política como quien pide otro café, hay algo que llama la atención en el PAN de Tamaulipas. Antes de que lleguen los tiempos oficiales, ya se está acomodando quién va por cada cargo en el sur del estado, con la idea de evitar pleitos internos y llegar enteros a 2027.
En Tampico la apuesta es el regreso del exalcalde Chucho Nader, acompañado por Pepe Schekaibán y Mon Marón en las diputaciones. Enfrente estaría la alcaldesa Mónica Villarreal, hermana del gobernador Américo Villarreal, junto con otras cartas de Morena como Olga Sosa y Úrsula Salazar.
Aquí viene lo que casi nadie dice. El PAN critica que en Morena pese tanto el apellido, pero en Ciudad Madero, además del exalcalde Carlos Fernández Altamirano, suena la regidora Alba Verástegui, hermana del dirigente estatal panista César “Truko” Verástegui, y Andrés González Galván, hijo de un exalcalde.
Los dos partidos juegan el mismo juego familiar, nomás que con distinta camiseta. Otro detalle es que el PAN repite nombres conocidos porque le faltan caras nuevas, y eso deja ver su desgaste.
En Altamira se nota más con Ciro Hernández, a quien buscan varios partidos porque ha caminado las colonias sin cargo de por medio, mientras el alcalde morenista Armando Martínez no logra perfilar un sucesor que entusiasme.
La pregunta incómoda es esta: si las candidaturas se deciden en una mesa entre pocos, ¿dónde queda la voz del vecino? Ojalá ambos partidos abran el proceso y dejen que la gente compare resultados y no apellidos.
SHEINBAUM CON EL PROBLEMA ESTÁ EN CASA
La presidenta Claudia Sheinbaum dijo esta semana que las demandas del personal del IMSS ya se atienden y que los partidos y organizaciones que se suman a las marchas son oportunistas.
Puede que alguno lo sea, pero mientras ella mira hacia afuera, el verdadero pleito está adentro de la casa. Fíjese en contra de quién gritan los trabajadores. Piden la salida de Rafael Olivos, líder nacional del sindicato del Seguro Social, el mismo que hace casi un año firmó junto a Zoé Robledo, director del IMSS, un contrato que llamaron histórico y que sale sonriente en cada foto oficial. Cuando la base desconfía de su propio dirigente y ese dirigente se lleva tan bien con el patrón, la oposición sale sobrando para explicar el enojo.
Aquí en Tamaulipas el asunto pesa más. En Reynosa el personal denuncia amenazas sindicales contra quien alza la voz, y en Nuevo Laredo la enfermera Gisela Loredo contó que fueron hasta Gobernación a negociar y que, en lugar de acuerdos, recibieron agresiones de granaderos.
Hoy se vota un aumento que ellos consideran indigno, en una consulta del mismo sindicato que los dejó solos. La pregunta incómoda es esta: si todo se está atendiendo, ¿por qué faltan insumos en Reynosa y nadie en Palacio Nacional habla del sindicato? Lo sano sería que el gobierno se sentara con quienes atienden a nuestras familias y que la votación de hoy se cuente con testigos de la base.
¡¡Yássas!!
Compartir en: