Ernesto Ruffo, de ícono opositor a investigado por huachicol fiscal
Consultor en estrategia, negociación, comunicación y manejo de crisis. Colabora en distintos medios como analista político enfocado en el poder, sus decisiones y sus consecuencias.
La detención de Ernesto Ruffo Appel no es solamente la noticia de un exgobernador. Es la noticia de un ícono de la oposición histórica. A lo largo de muchos años, Ernesto Ruffo fue la representación viva de la resistencia; fue el hombre que inauguró una nueva etapa en la política mexicana, el primer gobernador panista de la historia, el rostro de la alternancia y la prueba de que sí existía una manera distinta de ejercer el poder. Por eso su caso llama tanto la atención.
Desde el primer momento aparecieron los argumentos habituales: que se trata de una persecución política, que el expediente fue fabricado y que todo responde a una estrategia del gobierno. Es una defensa que cualquier actor político tiene derecho a plantear. La otra defensa, sin embargo, tendrá que darse ante la Fiscalía y, en su momento, frente a un juez. Ahí se determinará si las acusaciones se sostienen o no.
Lo más importante es que este caso cambió la narrativa de la oposición.
Y es que la Fiscalía General de la República no presentó el asunto como una investigación menor. Según la autoridad, el expediente habla de una presunta red que habría registrado operaciones por más de $3,075 millones de pesos, movimientos superiores a $1,386 millones de dólares y un presunto daño al erario por $4 ,456 millones de pesos. También relaciona la investigación con 15 millones de litros de combustible, 129 ferrotanques y un esquema que presuntamente permitió introducir al país hasta 10 veces más diésel del autorizado por las aduanas de Tamaulipas. A ello se suman 25 órdenes de aprehensión, lo que revela que la Fiscalía no está planteando un hecho aislado, sino la existencia de una estructura de gran calado.
Si esos señalamientos logran acreditarse durante el proceso, estaríamos frente a uno de los expedientes de huachicol fiscal más relevantes de los últimos años. Lo que políticamente resulta imposible ignorar es que el detenido no es cualquier militante. Es uno de los personajes más representativos de la historia del PAN, el mismo partido que durante años construyó buena parte de su identidad alrededor de la idea de que la corrupción siempre estaba en el costal del de enfrente. Hoy ese discurso está a prueba.
La corrupción nunca ha tenido colores, porque es bien sabido que ha estado presente en el PRI, en el PAN, en Morena y en prácticamente cualquier fuerza política que haya ejercido el poder. Pensar lo contrario sería mentirse a sí mismos.
Por ejemplo, apenas hace unos días se presentó Somos México como una nueva alternativa opositora rumbo a las próximas elecciones y, cuando aún ni siquiera ha postulado candidatos, uno de sus personajes más emblemáticos enfrenta una investigación de esta magnitud. Quizá por eso la noticia pesa más de lo que parece. No solamente pone a prueba la responsabilidad penal de un exgobernador; también pone a prueba la consistencia del discurso de quienes durante años sostuvieron que la corrupción tenía nombre, apellido y colores muy específicos.
Veredicto final
Este asunto pone en entredicho los controles de confianza, los procesos de depuración y los filtros internos que hoy tienen contra las cuerdas al nuevo partido opositor. Para los propios, muchas veces ni siquiera se revisa. Para los de enfrente, en cambio, se observa hasta con lupa. Por lo menos, eso parece.
