Nuestra retórica anterior versó sobre los resultados del examen PISA publicados el 8 de septiembre en los que nuestro país no quedó nada agraciado en las disciplinas evaluadas de manera estandarizada internacionalmente. Dichas áreas del saber son: Matemáticas, Lectura y Ciencias. Cabe aclarar que esos resultados son del examen sustentado en diciembre de 2025 por estudiantes de 15 años, es decir, alumnos de tercero de secundaria.
La presidenta de la República Mexicana, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, salió inmediatamente después de la citada publicación a defender el modelo educativo implementado por su antecesor, AMLO. Le dedicó harto tiempo en su programa informativo de cobertura nacional, “la mañanera”. Su disertación versó sobre la estandarización mundial de los exámenes: los resultados no pueden ser tan confiables y válidos para todas las naciones, dado que no todos los pueblos poseen las mismas características sociales, económicas y culturales como para determinar su validación como verdad plena. Afirmó la mandataria mexicana. ¿Y saben qué? En esto último sí tiene razón.
Pero también lo cierto es que, repito, desde la aplicación de este examen México no ha quedado en posiciones nada favorecidas como para afirmar que los modelos educativos implementados desde los gobiernos del año 2000 a la fecha sean los más acordes a los requerimientos de unas sociedades civiles y económicas pujantes y desarrolladas, incluyendo al modelo actual.
En los planteles educativos nacionales esos resultados de PISA han sido el foco de toda conversación sana y crítica. Los docentes de mayor experiencia confirmaron, una vez más, que la manera de enseñar anterior a este siglo XXI daba mejores resultados. Pensamiento sumado a que la atención prestada a la docencia de dicho tiempo histórico marcó enfática y positivamente su desarrollo y capacitación profesional, aún con sus fallas y omisiones.
El examen de PISA evidencia notoria y decididamente el modelo educativo aplicado por un determinado partido político en el poder. Aquí, en los Estados Unidos Mexicanos, ya hemos probado esa tecnocracia sexenal repetitiva. Incluso con el otrora partido hegemónico —el PRI— se observó esa conducta de cambio de modelo educativo, que va acorde con el presidente en turno. ¿Prueba? no olvidemos la “reforma educativa” de Enrique Peña Nieto cuando llegó al poder en 2012. La creación, con su posterior aplicación, de la Ley General del Servicio Profesional Docente (antecesora de la ley de la Usicamm) fue una aplanadora política para el magisterio que todavía lidereaba “La maestra”. Los maestros pagaron “los platos rotos”. Su “reforma” modificó de tajo el ingreso, promoción, desarrollo y evaluación de los docentes al servicio educativo nacional.
Sin embargo, y regresando al punto en comento, creo, de manera positiva, que la titular del Poder Ejecutivo federal determinó que el siguiente ciclo escolar 2027-2028 habrá un libro adicional de Matemáticas y otro de Lecturas. En ambos casos, su observancia, conducción y aplicación serán de obligación expresa en franco y directo apoyo a los contenidos y actividades contempladas en el Plan Sintético de toda la educación básica del país. ¿Cómo fue eso? Pues nada más y nada menos que la crítica y opinión pública generalizada se posicionó como referente nacional para “atacar de raíz el problema” y matizar con suavidad los comentarios negativos hacia el actual régimen. Otra vez los “maestros viejos” tenían razón.
Duro reto tiene la Secretaría de Educación Pública para implementar con el carácter de urgente la toma de decisiones en la materia. Mismas que conduzcan hacia la formación integral de la niñez y juventud nacional; proporcionarles herramientas suficientes para afrontar las problemáticas nacionales y mundiales de este segundo cuarto del siglo debe ser su impronta. Planear con alta responsabilidad y digna visión de futuro el horizonte venidero, que es muy veloz y está a la par con el acelerado desarrollo tecnológico. Es tiempo de dejar atrás los intereses políticos en la materia educativa, ya que ésta jamás habrá que politizarla.
Hay que educar íntegramente a la humanidad en beneficio de ella misma y del planeta, nuestro hogar.
La verdad como es. Se tenía que decir y se dijo. Hasta la próxima.
