Opinión

¿Es el fin de Occidente, como lo conocemos?

Sección Editorial

  • Por: Luis Padua Viñals
  • 21 Enero 2026, 04:58

¿Ha llegado el fin del llamado bloque Occidental, tal como lo conocemos desde hace unos 70 años?

Podría ser.

De entrada, Europa enfrenta un serio dilema con Donald Trump: no están dispuestos a la burda cesión de Groenlandia que exige el presidente de EUA, pero tampoco quieren enemistarse con la superpotencia y debilitar a la OTAN, y menos ahora por las implicaciones de que Ucrania quedara a merced de Rusia.

La solución no es fácil (al momento de escribir este artículo, los líderes europeos aún debatían qué respuesta dar en bloque hacia Trump ante las amenazas de aranceles que les hizo por negarse a soltar Groenlandia), porque en todos los escenarios pierde la de por sí debilitada Europa (salvo en el escenario de que Trump desista sin ganar nada, lo cual suena altamente improbable).

Pero más allá de cómo se dirima este asunto, lo que es un hecho es que la tradicional alianza de Europa occidental con Estados Unidos, surgida desde la posguerra, hoy, sorprendentemente, está llegando a su fin.

Hay quien incluso afirma que el llamado Mundo Occidental (“the West”), no volverá a ser el mismo.

Un senador italiano, de nombre Carlo Calenda, afirmó recientemente que “Donald Trump ha destruido la cohesión occidental”, según reporta The Wall Street Journal.

Calenda, político de tendencia centrista y previamente pro-americana, ha dicho también que hoy Trump es una abierta amenaza para las democracias europeas.

Expresarse así de un presidente de EUA no lo habíamos escuchado en la Europa capitalista prácticamente nunca. 

Esta situación abre claramente un nuevo capítulo en la historia del mundo. Estamos viviendo cambios inéditos y de gran calado. 

Auténticamente atestiguamos el surgimiento de un “nuevo orden mundial” donde las alianzas podrían cambiar profundamente.

Y, de hecho, ya están cambiando: Canadá y su nueva relación con China es un ejemplo elocuente. La reciente e inédita reunión entre Mark Carney y Xi Jinping sorprendió a propios y extraños, sobre todo porque Canadá había sido un férreo defensor de la Norteamérica unida contra China. Ahora, en un giro de 180 grados, Canadá anuncia nuevos acuerdos comerciales con China y manifiesta abiertamente su intención de reducir la dependencia con Estados Unidos, a quien ve como poco confiable.

Latinoamérica parece no tener mucha opción más que refugiarse en el paraguas de EUA: con su también inédita ofensiva contra Venezuela, Trump ha lanzado un aguerrido mensaje de que no permitirá más injerencias mayúsculas chino-rusas en lo que considera es “su” hemisferio.

Pero habrá que esperar la reacción de China ante la potencial amenaza contra sus inversiones en infraestructura que ya tienen largo avance no sólo en Venezuela, sino en prácticamente todo Centro y Sudamérica.

Ahora, más allá del continente americano, donde la previsión más razonable es que siga dominando la presencia estadunidense y que los países sigan como aliados de facto de EUA, el asunto realmente preocupante es el potencial rompimiento de la “amistad” entre Europa y Estados Unidos.

El fin de la “gran alianza occidental” parece estar a la vuelta de la esquina, con consecuencias impredecibles.

Un papel clave lo jugará el Reino Unido. Habrá que estar atento a la postura que asuma el viejo imperio británico y saber leerla entre líneas.

¡Nos leemos en una semana!

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