Asumir la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Nuevo León es el comienzo de una responsabilidad mayor.
Este fin de semana, durante la VIII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Morena, tuve el honor de rendir protesta junto a mis compañeras y compañeros coordinadores de las otras 16 entidades.
Lo hago con gratitud hacia nuestro movimiento, con respeto por la confianza recibida de las y los nuevoleoneses y, sobre todo, con la convicción de que todavía hay mucho por hacer por Nuevo León.
Agradezco a todas las mujeres y hombres que han construido este proyecto desde distintas trincheras, a quienes han caminado durante años y a quienes se han sumado recientemente con la esperanza de que las cosas pueden hacerse de otra manera.
También agradezco a las y los nuevoleoneses, porque es con la gente y para la gente que la política encuentra su verdadero sentido.
Por eso, mi primera convicción es que debemos seguir haciendo territorio.
Tenemos que estar en las colonias, escuchar a las familias, recorrer los municipios y conversar con quienes todos los días enfrentan los retos de nuestro estado.
Nuevo León es mucho más que su zona metropolitana. Cada municipio tiene una historia, necesidades particulares y personas que merecen ser escuchadas.
Detrás de cada petición hay una familia que busca vivir con tranquilidad, una madre que quiere mejores oportunidades para sus hijos, un joven que aspira a construir aquí su futuro o una persona trabajadora que espera que su esfuerzo se traduzca en bienestar.
Es ahí donde debemos estar. Ahí comienza cualquier transformación que aspire a ser verdadera.
Pero también debemos entender que ninguna transformación se construye en solitario. Necesitamos unidad, generosidad y disposición para trabajar con quienes comparten nuestras causas, pero también para escuchar a quienes piensan diferente.
La unidad no significa que todas y todos tengamos las mismas ideas. Significa que, aun con nuestras diferencias, podemos encontrar objetivos comunes y trabajar para alcanzarlos. La pluralidad nos permite aprender, corregir y construir mejores soluciones.
Hoy, después de una etapa de definiciones dentro del movimiento, tenemos una responsabilidad compartida: dejar atrás cualquier diferencia que nos distraiga de lo verdaderamente importante y concentrar nuestras capacidades en el trabajo que viene.
En Nuevo León caben muchas voces, distintas experiencias y nuevas generaciones que quieren participar. Nadie sobra cuando se trata de construir un mejor estado. Necesitamos a quienes tienen experiencia, a quienes aportan ideas nuevas, a las mujeres, a los jóvenes y a todas las personas que, desde sus comunidades, quieren contribuir al bienestar colectivo.
La transformación que queremos debe poner a las personas en el centro de las decisiones y entender que gobernar significa escuchar, atender y resolver.
Esa es la razón por la que debemos seguir construyendo una forma de hacer política cercana a la gente, con honestidad, responsabilidad y sensibilidad social.
La toma de protesta representa un compromiso con ese propósito. Es momento de redoblar esfuerzos, organizar, escuchar y caminar cada vez más cerca de las y los nuevoleoneses.
Sé que los desafíos son importantes, pero también sé que Nuevo León tiene una enorme fortaleza en su gente. En su capacidad para salir adelante, en su solidaridad y en su voluntad de construir un futuro mejor.
Por eso, asumo esta responsabilidad con la certeza de que debemos trabajar unidos, sin excluir a nadie y sin perder de vista que nuestro compromiso más importante está con la ciudadanía.
Nuevo León nos necesita a todas y todos. La transformación de nuestro estado tendrá que construirse con la participación de su gente, municipio por municipio, comunidad por comunidad.
Comenzamos una etapa de trabajo y compromiso. Una etapa para seguir haciendo territorio, fortalecer la unidad y demostrar que la política puede estar cerca de las personas y responder a sus necesidades.
El gran compromiso es seguir caminando junto a las y los nuevoleoneses, escuchar sus voces y trabajar para que el futuro de nuestro estado se construya con la participación de todas y todos.
