Hace unos días fue el Día Mundial de la Salud y, más allá de la fecha, es un buen pretexto para ver con honestidad dónde estamos parados en un tema que le importa a todas las familias.
En Nuevo León, los números hablan solos. Más de 1.2 millones de personas han recibido atención médica a través del programa Cuidar tu Salud; 9 de cada 10 neoleoneses tienen acceso a servicios de salud, según el Inegi. No son cifras de relleno; son el resultado de decidir que el acceso a la salud es prioridad y actuar en consecuencia.
Hay dos datos que me parecen especialmente importantes: la Cobertura Universal contra el cáncer infantil nos llevó a la menor tasa de mortalidad en niños de los últimos diez años y, en cáncer de mama, Nuevo León también registra su mínimo histórico en una década. Detrás de esos números hay familias que recibieron atención a tiempo, sin que el dinero fuera un obstáculo.
A eso se suman acciones que fortalecen el sistema de salud, como el Código Oye, el programa de atención a infartos, el nuevo Hospital de Especialidades en Salud Mental en Escobedo, más centros de salud en municipios del interior y el nuevo Hospital Infantil en Guadalupe, que cuando abra va a cambiar la atención pediátrica en la región.
Hay otro dato que no siempre se menciona y vale la pena destacar: Nuevo León es el estado donde las familias gastan menos de su bolsillo en salud. Eso significa que el sistema está funcionando y que la gente no tiene que elegir entre atenderse y pagar la renta.
Falta camino, claro que sí; siempre hay más por hacer en salud, pero el objetivo no cambia: queremos que en Nuevo León nadie se quede sin atención por no poder pagarla. En eso seguimos.
