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Opinión

Un gran primer paso para Nuevo León

Columna Invitada

Hay momentos en los que una obra pública deja de ser una idea y empieza a convertirse en realidad. Eso es lo que acaba de ocurrir en Nuevo León con las primeras pruebas de las nuevas líneas del metro.

La semana pasada tuve la oportunidad de estar presente en el primer recorrido de los nuevos trenes sobre el viaducto. En proyectos de esta escala, este tipo de avances son el reflejo de que el trabajo y esfuerzo ya empiezan a materializarse.

Durante años, la conversación sobre movilidad en Nuevo León estuvo atrapada en la misma lógica de crecer hacia los lados, de abrir más carriles y de facilitar el uso del automóvil. Mientras tanto, el transporte público quedó rezagado y las consecuencias de ese modelo anticuado se tradujeron en más carros, más tráfico, más contaminación y más accidentes viales.

Pero nuestra ciudad no siempre fue así. Hace 35 años, la Línea 1 marcó un cambio de rumbo; fue una obra que apostó por mover grandes cantidades de personas de manera eficiente y colocó, por primera vez, al transporte público de Nuevo León en la mira del desarrollo urbano de nuestro país. Lamentablemente, con el tiempo, esa visión se fue diluyendo.

Las dos nuevas líneas del metro retoman ese punto de partida, pero a una escala mucho mayor. Buscan conectar una ciudad que ya funciona como una metrópoli para ofrecer una alternativa real al automóvil.

En conjunto, el propio proyecto ayuda a dimensionarlo mejor: 34 kilómetros en construcción y un sistema de monorriel que, por su extensión, será el más largo del continente. Miles de usuarios que se mueven por Monterrey, Guadalupe, San Nicolás y Apodaca serán beneficiados, convirtiéndose en las líneas del metro que cruzan el mayor número de municipios de nuestro estado.

Hoy, 5,000 personas trabajan día y noche, bajo el sol o la lluvia, para construir esta obra titánica. Hay trabajadores avanzando en campo y en las plantas de prefabricados, las cuales construimos específicamente para que cada cambiavía, cada trabe, cada cruce y cada columna sean hechos en Nuevo León.

Las pruebas se suman a otros cambios que ya están en marcha: nuevos camiones, nuevos transmetros, nuevos parabuses y la modernización de todo lo que ya estaba antes de que arrancara el actual gobierno.

En un estado que durante décadas postergó decisiones de fondo, este primer tramo recorrido dice más de lo que parece. No por la distancia, sino por lo que representa: la confirmación de que, poco a poco, el cambio en la forma de movernos está pasando del papel a la vida real.

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