Eventos deportivos
Sección Editorial
- Por: Alejandra Sanchez
- 20 Febrero 2026, 02:30
Hace unos días presenciamos dos grandes eventos deportivos mundiales, los cuales nos han dejado muchas reflexiones y data para entender que el mundo y lo que conocíamos como eventos masivos deportivos han cambiado radicalmente.
Hablemos primero de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026. Fue un evento todavía muy previsible y cómodo, a como lo denominan los mercadólogos, y como hemos presenciado a lo largo de casi de 50 años.
Sabíamos que el buen gusto, elegancia y ser cuna del diseño en general iban a predominar en el evento. Italia resolvió perfectamente, gracias al catálogo interminable de cultura en todas las áreas que se puedan imaginar, empezando por la cultura romana, y llegando a nuestros días.
Aparecieron cafeteras Moka-Bialetti (con casi 100 años de existencia) en movimiento, apareció el Coliseo Romano, la cúpula de Brunelleschi en Florencia, la comida, los autos y, por supuesto, la casa de moda Armani.
Todo esto sobre escenarios minimalistas ultraprocesados y acompañados de música interpretada por Laura Pausini, Andrea Bocelli y Cecilia Bartoli. La culminación del evento no habría podido ser mejor que ver las flamas olímpicas encenderse en dos locaciones diferentes, cosa nunca antes vista.
Después se llevó a cabo el evento del medio tiempo del Super Bowl LX en Santa Clara, California, EUA, el cual rompió todos los esquemas de difusión y mercadotecnia. Empezando porque se apostó por un espectáculo musical “incómodo”, que más allá de divertir, pisó terrenos políticos.
El objetivo era incomodar, activar conversaciones duras, criticar ideologías. Las marcas arriesgaron todo y les salió, aun y cuando las audiencias estaban muy fragmentadas y polarizadas.
Aparte, “El Conejo Malo” (Bad Bunny, o Benito Antonio Martínez Ocasio) añadió nostalgia y emocionalidad con una casa puertorriqueña en medio del campo de juego, poniendo en el foco elementos que son referentes de las culturas latinas: barberías, puestos de comida, una boda, vendimia de oro y plata, algarabía en las calles, ruidos, gritos, todo lleno de colorido y baile.
Ritmos latinos en combinación con salsa fueron los ingredientes perfectos para que la bomba estallara.
Una casa réplica de las miles que hay en el suelo boricua, en medio de plantíos de caña de azúcar, que fue ideada por la arquitecta Mayna Magruder en conjunto con Natalia Rosa y Alejandra Martínez, y que jugaron con recuerdos y felicidad.
Polarizar normalmente restaba hasta hace unos días, pero ahora vemos que consolida lealtades, fortalece identidad de muchas marcas (desde las políticas hasta las de streaming) y lo más relevante en estos tiempos: genera conversación orgánica, vistas, y ocasiona que hasta presidentes, mandatarios y países tengan que repensar sus movimientos y estrategias.
La próxima vez que pienses que el diseño solo se queda en museos y tiendas, tendrás que tomar aire y pensar que se puede cambiar el rumbo de un país y hasta el mundo con colores, formas, movimiento y un click.
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