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Opinión

Marina del Pilar y el espía que vino a Monterrey

Agenda Poder

En mayo de 2025, EUA le retiró la visa a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, y a su entonces esposo, Carlos Torres. 

Ningún gobernador mexicano en funciones había sufrido esa medida. A partir de ahí empezó una historia de presión, intermediarios y una negociación por arriba y por abajo de la mesa.

En diciembre de 2025, según las capturas de WhatsApp reveladas por Héctor de Mauleón en El Universal, Marina del Pilar ya había contratado como consultor a Juan Carlos Sandoval, exagente de la DEA y del FBI con base en San Diego. Sandoval no llegó solo a la frontera. 

¿Sabías que Juan Sandoval vino a Nuevo León? Durante un periodo de su trayectoria operó desde San Pedro Garza García, donde realizó labores de seguimiento a redes de lavado de dinero vinculadas al Cártel de Sinaloa.

¿Quién es realmente este hombre? Aquí, en esta columna de Agenda Poder, te lo explico. 

Juan Carlos Sandoval es mexicano de origen. Creció entre Tijuana y los barrios duros de San Diego. Entre 2007 y 2013 se infiltró en el Cártel de Sinaloa bajo el nombre falso de José Luis Cázares. Se ganó la confianza del consuegro de Joaquín “El Chapo” Guzmán y participó —con autorización federal— en operaciones de alto perfil. 

Su equipo fue el primero en identificar y bautizar a la facción de los hijos de “El Chapo” como “Los Chapitos”. 

Después pasó a una unidad de élite del FBI dedicada a objetivos prioritarios del narcotráfico, donde permaneció hasta 2023.

Su trabajo aparece referido en Hunting El Chapo, de Andrew Hogan y Douglas Century, y en El Jefe, de Alan Feuer. 

Hoy, las asesorías de Juan Carlos Sandoval como agente retirado rondan los $300,000 dólares.

Ese es el perfil del hombre al que la gobernadora de Baja California presentó como su enlace antes de hablar con los llamados “intermediarios”.

Los audios comenzaron a publicarse a mediados de junio de 2026. En el primero, Marina del Pilar habla de posibles reuniones en el consulado estadounidense o en una oficina de Tijuana. 

Menciona a su abogado en Miami, Michael Nadler, especialista en delitos de cuello blanco y exfiscal federal, y asegura estar dispuesta a aclarar cualquier cosa por la vía legal.

En el segundo audio, Marina del Pilar ya no solo trata de recuperar la visa. La gobernadora aparece preocupada por una eventual extradición y por sanciones. 

Admite haber sostenido reuniones con personal del FBI y del Departamento de Justicia. Y ofrece cooperar y contar lo que ha escuchado en las mesas de seguridad —esos encuentros donde participan militares, personal de inteligencia y fiscales—, en los que se maneja información sensible de seguridad nacional.

Durante una de esas reuniones secretas o clandestinas —¿de qué otra forma podría llamarse?— se le propuso firmar una proffer letter. 

¿En qué consiste eso? En un acuerdo escrito del sistema penal federal estadounidense mediante el cual una persona bajo investigación se compromete a entregar información completa y veraz a cambio de que el gobierno no use esas declaraciones como prueba directa en un juicio en su contra. 

La protección, sin embargo, es limitada: puede impugnarse si hay inconsistencias posteriores y no otorga inmunidad total. En la práctica, es el primer paso hacia una posible cooperación formal.

Después aparecieron referencias a una posible reunión en Panamá. Marina del Pilar respondió que había caído en una trampa tendida por su antecesor y enemigo político, Jaime Bonilla, y que los intermediarios eran impostores. 

La explicación me resulta difícil de sostener. ¿Por qué habría de atender consejos de un adversario declarado?

Los audios, sin embargo, estaban en la calle. Un investigador estadounidense sostuvo tres reuniones presenciales con ella y consideraba que la gobernadora no les había dado lo que ellos querían. 

Hasta ahora, Marina del Pilar sostiene que nunca entregó información confidencial y que todo se canalizó a través de abogados. Las grabaciones muestran otra cosa: una disposición clara a cooperar a cambio de resolver su situación personal.

En los próximos días es probable que aparezcan más mensajes o nuevas confirmaciones. También podría aclararse si existió un proceso formal de cooperación o si todo se quedó en puro humo. 

Lo cierto es que este caso no se cierra con un desmentido. Vienen cosas peores.

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