Ginkgo Biloba
Sección Editorial
- Por: Fina Ferrara
- 22 Octubre 2026, 02:00
El Ginkgo Biloba (Ginkgo biloba) es un árbol dioico, es decir, existen ejemplares masculinos y femeninos.
Puede alcanzar hasta 17 metros de altura, crecimiento que le lleva alrededor de 40 años. Los árboles femeninos producen semillas carnosas que maduran en otoño y desprenden un olor muy desagradable.
Se le conoce como un fósil viviente, pues se han encontrado fósiles de sus antepasados de hace aproximadamente 220 millones de años. Su historia se remonta a la era de los dinosaurios, lo que lo convierte en una de las especies arbóreas más antiguas que aún existen.
El árbol de Ginkgo Biloba es robusto y tiene unas raíces muy fuertes que pueden sobrevivir a los cataclismos. De hecho, tras el terremoto en Tokio en 1923, todo quedó en ruinas a excepción del templo más importante de la ciudad, pues este se encontraba rodeado de Ginkgos.
En un momento de la historia sus hojas se utilizaron como moneda de intercambio, pues era muy valorado por su capacidad para mantener sano el cerebro. Lo utilizaban los monjes budistas y se les administraba también a los reyes para que no perdieran sus capacidades cognitivas.
Las principales acciones terapéuticas inherentes a esta especie están centradas en su actividad circulatoria, antiagregante y antioxidante. El Ginkgo Biloba es una de las medicaciones más prescritas en el área de la geriatría; los resultados favorables suelen ser evidentes hacia la tercera o cuarta semana.
Se utiliza especialmente en casos de trastornos globales de la circulación cerebral que afecten el área cognitiva, incluyendo arteriosclerosis y la enfermedad de Alzheimer. También se emplea en patologías oftálmicas y auditivas relacionadas con trastornos de la microcirculación, como la retinopatía, el glaucoma, el vértigo y el tinnitus.
Numerosos estudios clínicos demuestran que el Ginkgo Biloba mejora las funciones cognitivas, como la pérdida de memoria, y que retrasa la progresión del deterioro cognitivo en la demencia.
También se ha demostrado que mejora el flujo sanguíneo cerebral y la microcirculación, con un efecto antioxidante y neuroprotector. Su efecto neuroprotector puede ser útil en el tratamiento del glaucoma y de la retinopatía diabética.
También es muy útil en casos de riesgos coronarios y cerebrovasculares y en problemas circulatorios de las extremidades, aliviando la pesadez en las piernas.
La Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprueba su uso para retardar el deterioro cognitivo, mejorar la memoria en personas mayores, reducir los riesgos e incluso mejorar las condiciones de pacientes con demencia senil y Alzheimer.
La longevidad y resistencia de este árbol han alimentado, durante siglos, la admiración de distintas culturas, mientras que sus hojas continúan despertando interés por sus propiedades medicinales.
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