Más datos secretos del caso de Waldo Fernández, senador por Nuevo León, contra Karina Barrón
Sin Censura
Karina Barrón, secretaria (¿aún?) de Desarrollo Social en el Ayuntamiento de Monterrey, con el alcalde Adrián de la Garza, fue detenida el domingo por la Fiscalía General de la República en San Nicolás de los Garza.
Ella y dos involucrados más fueron imputados por delitos de extorsión, falsedad de declaraciones y cohecho; es decir, por presunta corrupción. Y se les dictó prisión preventiva oficiosa; es decir, se quedarán un buen rato en la cárcel.
Tanto Karina Barrón como los otros dos acusados solicitaron una ampliación de 144 horas para que se lleve a cabo la audiencia de vinculación, por lo que será hasta el próximo sábado 7 de marzo.
¿Pero cuál fue el origen de esta detención? Una denuncia del senador Waldo Fernández, su rival en la campaña al Senado de 2024.
Dice Waldo que Karina lo acusó entonces de cosas muy graves; ahora él ofrece un manojo de pruebas de que aquello fue un montaje y que incluso hubo un intento de extorsión.
El domingo pasado, cuando detuvieron a Karina —todavía sin tener claro yo lo que estaba ocurriendo en realidad—, rastreé sus declaraciones, en las que acusa a Waldo. Y lo primero que hallé en esa campaña al Senado de 2024 no fueron las acusaciones de Karina contra Waldo Fernández por amenazas, sino a Luis Donaldo Colosio. Cosas sucias de las campañas, pensé en primera instancia.
Sin embargo, quien denuncia a Karina no es Luis Donaldo sino Waldo. ¿Por qué? Investigando más a fondo entendí el motivo.
¿Quién es Karina Barrón y qué hizo mal? Karina empezó su trayectoria política en el PAN, brincó a varios partidos y luego recaló en el PRI. Hasta hace unos días figuraba como funcionaria en el gobierno de Monterrey.
¿Son la trampa y oportunismo el sello distintivo de Karina? Este montaje del que la acusan delata que algo hay de eso.
El montaje se remonta a cuando Barrón se vio perdida en las tenencias electorales durante la campaña al Senado contra Luis Donaldo Colosio y Waldo Fernández. Optó por armar un montaje en colusión con el PRIAN.
El montaje implicaba el pago de un millón de pesos a una mujer que declaró que el entonces candidato Waldo Fernández la había violado y posteriormente arrojado a una banqueta. Con esta falsa acusación se conformó la carpeta de investigación respectiva. Fue en ese nivel cuando se evidenció que la estrategia de Karina y el PRIAN no era “ganar con votos”, sino ganar extorsionando.
Mediante este montaje buscaron imponer una salida con precio y condiciones muy agresivas contra Waldo Fernández, quien tendría que pagar $5 millones de pesos y bajarse de la contienda electoral. De ese tamaño fue la afrenta.
¿Y para qué buscaron hacer a un lado a Waldo? Para que Karina pudiera colarse por la vía de la primera minoría, porque quien iba ganando arrolladoramente era Colosio. No se trataba solo de manchar a un adversario, sino fabricar un caso con chantajes que tuviera sustancia, miedo y precio.
Tal parece, según todos los indicios, que Waldo no consintió ni la acusación ni el pacto de silencio; y, si bien el torpedo le pegó en la línea de flotación y le causó daños familiares, no tuvo reservas en denunciar a Karina ante la FGR.
El episodio siguiente ya lo vimos: Karina perdió la candidatura al Senado y fue nombrada secretaria de Igualdad o de Desarrollo Social —o algo así— en Monterrey.
Colegas míos me formulan un punto clave que huele a polémica: esta detención de Karina Barrón es prueba, según ellos, de que se usa la justicia como arma política para golpear a rivales. A eso se le llama lawfare. No estoy tan seguro de que este sea el caso. Casi lo descarto por completo.
Lo cierto es que habrá que ver qué opina el juez sobre las pruebas que se presenten en la audiencia del próximo sábado.
Hubo una acusación contra Waldo por abuso sexual que fue falsa, tanto que ni el propio acusado fue informado en su momento. Se enteró por terceros.
Mañana analizaremos más a fondo este asunto. Y es que quizá, pero solamente quizá, este caso no se limite a un conflicto legal entre particulares.
Y es que quizá, pero solamente quizá, este pueda ser un mensaje a actores políticos para que no hagan montajes criminales en el próximo proceso electoral de Monterrey e incluso de la gubernatura de Nuevo León.
Y es que quizá, pero solamente quizá, este caso contra Waldo Fernández sea solo la punta del iceberg de un caso delictivo que tiene muchísimo más fondo.
