Esta semana, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció el programa ABC de las Emociones, una estrategia dirigida a adolescentes de 14 a 18 años, especialmente a estudiantes de tercero de secundaria y de educación media superior, es decir, preparatoria o bachillerato.
Como parte de esta estrategia se anunció la distribución de 16 millones de guías y algo que me parece todavía más relevante: todos los lunes, los estudiantes de estos niveles dedicarán una hora al bienestar emocional, la convivencia y la prevención de riesgos.
La estrategia cuenta también con una página en internet que vale la pena conocer: ABCdeLasEmociones.sep.gob.mx. Ahí se pueden descargar gratuitamente las guías del programa, que son tres diferentes: una para jóvenes, otra para docentes y otra para madres, padres y personas cuidadoras.
Esta parte me emociona mucho, porque no hay forma de que nos alfabeticemos en el tema de las emociones si no entran estos tres actores: los jóvenes, las escuelas y las familias.
Me di a la tarea de revisar la guía para madres, padres y personas cuidadoras y, para mi sorpresa, encontré un material muy completo. Habla de emociones, del uso responsable de la tecnología, de cómo acompañar a nuestros hijos y de cómo reconocer algunas situaciones de riesgo.
Me gustó mucho que incluyeran herramientas concretas como el violentómetro y diferentes líneas y contactos para denunciar o pedir ayuda, como la Línea de la Vida y la Policía Cibernética. Porque también tenemos que enseñarles a nuestros hijos a reconocer cuándo algo no está bien y, sobre todo, a saber a quién pueden pedir ayuda.
Otro punto que me pareció muy valioso es que incluye ejercicios de autocuidado y visibiliza el trabajo de las personas cuidadoras principales, que siguen siendo mayoritariamente las madres, y cómo esta responsabilidad también puede afectar nuestra salud mental. Para acompañar emocionalmente a nuestros hijos, también necesitamos aprender a cuidarnos nosotros.
Durante muchos años hemos esperado que nuestros hijos aprendan matemáticas, español, ciencias, historia e inglés dentro del salón de clases, pero hemos supuesto que de alguna manera aprenderían solos a manejar la tristeza, el miedo, la frustración, el rechazo o la ansiedad.
Las emociones también se educan.
Aprender a reconocer lo que sentimos, ponerle nombre, comprender qué nos está pasando y saber qué podemos hacer con ello son habilidades que se desarrollan. Por eso me parece tan relevante que las emociones, por fin, entren al salón de clases en México.
Pero hay algo que no podemos olvidar: una hora de educación emocional a la semana en la escuela no puede sustituir lo que nuestros hijos viven y escuchan todos los días en casa.
De poco sirve que un adolescente aprenda a reconocer y expresar una emoción si al llegar a casa escucha: “no llores”, “no es para tanto”, “deja el drama” o “tú no tienes problemas”.
Hoy más que nunca nuestros jóvenes nos necesitan cerca, aunque hagan parecer lo contrario. Nuestro ejemplo, nuestra contención y nuestra escucha son piezas clave para ayudarles a formarse en este maravilloso tema de las emociones y aprender a gestionarlas para poder crear una sociedad más empática y con más armonía.
Bien por esta nueva estrategia. Es un gran esfuerzo del Gobierno de México y de la Secretaría de Educación Pública, pero no va a estar completo si no cuenta con las familias, que desde casa y desde que nuestros hijos son muy pequeños tenemos que empezar con esta escuela de las emociones.
Por eso, mi invitación esta semana es muy sencilla: entra a la página del ABC de las Emociones, descarga la guía para madres, padres y personas cuidadoras y date un tiempo para revisarla. Pero, sobre todo, úsala como una oportunidad para acercarte a tus hijos. Pregúntales cómo están, qué les preocupa, qué les emociona o qué les está costando trabajo. Y cuando respondan, hagamos algo que a veces nos cuesta mucho a los adultos: escuchar.
Qué bueno que las emociones entren al salón de clases. Ahora nos toca hacer nuestra parte para que también tengan un espacio en casa.
Porque la primera escuela de las emociones sigue estando en la familia, y en ella todos seguimos aprendiendo.
Dra. Marysol Flores Martínez
TEDx Speaker · Autora · Consultora · Familióloga
Dra. en Liderazgo y Desarrollo Humano
Maestría en Psicología Neuroeducativa
Maestra de cátedra del Tec de Monterrey
Fundadora de @familiaviva.mx
