Opinión

HOPS: los hijos que crecieron siendo puentes

Sección Editorial

  • Por: Marysol Flores
  • 09 Septiembre 2026, 02:00

Esta semana te invitamos a conocer, en nuestro podcast de Familia Viva, la historia de Nayeli Cervantes, una mujer oyente, hija de padres sordos, que desde muy pequeña aprendió Lengua de Señas Mexicana por una razón muy poderosa: era la única manera de comunicarse con mamá y papá.

En el episodio, Nayeli nos cuenta que en casa incluso habían desarrollado una especie de lengua materna propia, con señas y formas de nombrar las cosas que todos entendían. Cuando entró a la primaria, descubrió que algunas de las palabras que utilizaba con su familia no eran las mismas que empleaban sus compañeros y tuvo que aprender nuevas maneras de comunicarse.

Ella misma lo resume en una frase que se me quedó grabada:

“No es lo mismo que aprendas por gusto a que lo hagas para comunicarte con tu familia”.

Y es que trato de imaginarlo como mamá y como hija. ¿Cómo sería crecer sabiendo que para contarle a tu mamá lo que te pasó en la escuela, pedirle ayuda a tu papá, decirles que estás enojada o simplemente decirles “te quiero”, necesitas aprender un lenguaje diferente al que utiliza la mayoría de las personas a tu alrededor?

Nayeli nos enseñó también un término que probablemente muchos desconocemos: HOPS, Hijos Oyentes de Padres Sordos. Son personas que, como ella, crecen entre dos mundos: el mundo oyente y el mundo de las personas sordas.

Desde muy pequeños, muchos de ellos terminan convirtiéndose en intérpretes de sus propios padres. Aprenden a explicar, traducir y facilitar conversaciones con médicos, maestros, instituciones y otras personas que no conocen lengua de señas. De alguna manera, son hijos que crecen siendo puentes entre su familia y el mundo. Y necesitamos esos puentes más de lo que quizá imaginamos.

La discapacidad auditiva tiene una característica particular: muchas veces no se ve. Podemos encontrarnos frente a una persona sorda sin saberlo y quizá por eso es una discapacidad de la que todavía hablamos poco y que necesita mayor visibilidad, accesibilidad y apoyo, tanto de nosotros como sociedad como de nuestras instituciones.

Para dimensionarlo, en México existen alrededor de 2.3 millones de personas con discapacidad auditiva, mientras que en Nuevo León aproximadamente 174,000 personas viven con pérdida o limitación auditiva.

Y hay un dato que me sorprendió todavía más: la Organización Mundial de la Salud estima que para el año 2050 casi una de cada cuatro personas en el mundo tendrá algún grado de pérdida auditiva. Aunque los adultos mayores representan una parte importante de esta población, existe también una alerta sobre los jóvenes: más de mil millones están actualmente en riesgo de sufrir pérdida auditiva permanente y evitable debido, entre otros factores, a prácticas de escucha poco seguras.

Por eso, hablar de inclusión no es solamente hablar de “los otros”. Es hablar de todos nosotros.

Pero de todas las cosas que Nayeli compartió durante nuestra conversación, hubo una invitación muy sencilla que me encantó: perder el miedo a acercarnos.

Nos decía que cuando encontramos a una persona con alguna discapacidad, muchas veces no sabemos qué hacer. Tenemos miedo de decir algo incorrecto, de incomodar o simplemente no sabemos cómo comunicarnos. Y entonces hacemos justamente lo contrario de incluir: volteamos hacia otro lado.

Nayeli propone comenzar por algo tan pequeño como aprender a decir “hola” en lengua de señas.

Un gesto que para nosotros puede tomar apenas unos segundos puede hacer sentir a otra persona que la vimos, que reconocimos su manera de comunicarse y que estamos dispuestos a intentar encontrarnos con ella.

Y si llevamos esta reflexión a nuestras familias, quizá nuestros hijos no necesitan saberlo todo acerca de cada discapacidad. Pero sí necesitan aprender algo mucho más importante: qué hacer cuando se encuentran frente a alguien que habla, escucha, camina, aprende o se comunica de una manera diferente a la suya.

La inclusión puede comenzar mucho antes que las leyes y las políticas públicas. Comienza también en nuestras casas, cuando enseñamos a nuestros hijos a mirar al otro y reconocerlo.

Para construir una sociedad más inclusiva no necesitamos tener todas las respuestas. A veces podemos empezar simplemente perdiendo el miedo, acercándonos y aprendiendo a decir hola.

Por eso dedicamos este episodio de Familia Viva a visibilizar a la comunidad sorda y también a los HOPS, esos hijos oyentes de padres sordos que, como Nayeli, desde pequeños han aprendido a vivir entre dos mundos.

Gracias, Nayeli, por ayudarnos a mirar un mundo que muchas veces no vemos y por prestarnos, por un momento, tus manos para comenzar a entenderlo. Si quieres ver el episodio ve a YouTube o Spotify y visita nuestro canal: Familia Viva.

Dra. Marysol Flores Martínez

TEDx Speaker · Autora · Consultora · Familióloga
 Dra. en Liderazgo y Desarrollo Humano
 Maestría en Psicología Neuroeducativa
 Maestra de cátedra del Tec de Monterrey
 Fundadora de @familiaviva.mx

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