Hoy celebramos el aburrimiento
Sección Editorial
- Por: Marysol Flores
- 25 Marzo 2026, 00:00
¿Te suena curioso? Pues quédate a leerme para que descubras todas las ventajas que hay en el aburrimiento.
No es necesario recordarte el ritmo acelerado en el que vivimos. La lista de pendientes es interminable: el trabajo, los hijos o simplemente el súper que no logras completar… y, de pronto, ya es viernes. En días como estos, a veces sentimos que la vida se nos va entre las manos y que la cabeza nos va a explotar.
Pero siempre hay una salida. Todo pasa.
Hoy recordé a dos autores que hablan sobre las maravillas del aburrimiento. La primera es Marian Rojas Estapé, quien en su libro Recupera tu mente, reconquista tu vida conecta el aburrimiento con la creatividad y el desarrollo mental. Ella nos recuerda: “Dejarles sin hacer nada es bueno para su cerebro. Es muy necesario que sean ellos quienes encuentren maneras de jugar y divertirse.”
La doctora Rojas se refiere a la importancia de dejar espacios sin agenda, de permitir el vacío, de no llenar cada minuto del día.
Otro autor es Byung-Chul Han, quien en La sociedad del cansancio afirma: “El aburrimiento profundo es el punto culminante de la relajación espiritual.”
Para él, el aburrimiento no es pérdida de tiempo, sino una puerta a la contemplación, al pensamiento profundo, a una calma que la hiperactividad actual nos ha arrebatado.
Incluso, en el libro de Rojas se habla de las ventajas de divagar. Y divagar es, en esencia, pensar. Pero qué difícil resulta hoy en día, cuando pasamos entre cinco y ocho horas al día con la cabeza inclinada hacia abajo, pegados al celular, buscando una dosis fácil y rápida de dopamina.
La dopamina es un neurotransmisor que busca el placer inmediato. Cuando la obtenemos constantemente a través de estímulos rápidos —como los videos cortos de 15 segundos—, nuestra mente se acostumbra. Y entonces, cuando regresamos a la vida real, todo parece insuficiente. Nada alcanza ese mismo nivel de estímulo.
Hoy quiero invitarte a hacer pausas. A atreverte a dejar vacíos intencionales. A tener el coraje de soltar el celular para mirar a los ojos, para conectar, para tomar de la mano a otro ser humano.
Hoy, en mi clase, les pedí a mis alumnos que se sentaran con alguien a quien no conocieran. Que dejaran su celular y simplemente preguntaran el nombre del otro. Después, les propuse jugar “gato”, un juego sencillo de garabatos.
De pronto, algo cambió.
Vi cómo despertaban sus rostros, cómo se abrían sus ojos. Algunos se quitaron los audífonos. Vi a jóvenes conectar con otros seres humanos. En broma les dije: “Preséntense con su compañero, aunque llevamos más de dos meses de clase juntos”.
Para sentirnos vivos, hay que estar vivos. Y para estar vivos, hay que estar en el mundo real.
Yo también paso mucho tiempo en mi celular. Yo también vivo en automático a veces. Pero hoy decidí hacer una pausa. Cancelé clases de mis hijas y nos regalamos una larga siesta.
Y valió toda la pena.
Porque la vida no puede irse solo entre pendientes, prisa, tráfico y llegadas apresuradas al siguiente lugar.
A veces, lo más valioso que podemos hacer… es nada.
Escríbeme a mi correo y, si tienes alguna idea de temas que quieras que escriba para esta columna, serán bienvenidas tus propuestas: marysol@marysolflores.com
Dra. Marysol Flores Martínez
TEDx Speaker · Autora · Consultora · Familióloga
Dra. en Liderazgo y Desarrollo Humano
Maestría en Psicología Neuroeducativa
Maestra de cátedra del Tec de Monterrey
Fundadora de @familiaviva.mx
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