Guerra en Irán: el principio del fin para Trump
Periodista de guerra, escritor y corresponsal. Especialista en temas internacionales. Testigo de 19 guerras y ha llegado a realizar entrevistas exclusivas con figuras como Yasser Arafat, Muammar Gaddafi y el líder de Hamás, el jeque Ahmed Yassin.
Las declaraciones efectuadas por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de que en la noche de este martes va a acabar con la civilización de la antigua Persia son ya palabras mayores.
Estamos acostumbrados a los bandazos de un presidente demente, sin filtro, que se dice y se desdice, pero decir que va a acabar con toda una civilización porque no van a abrir el estrecho de Ormuz se convierte, indefectiblemente, en el principio de un delito de lesa humanidad.
Solamente por decirlo, acabar con una civilización como la de la antigua Persia, tan antigua, tan prolífica, que dominó toda Asia Central hasta los confines de Egipto, estamos hablando de otras palabras, porque ¿cómo podría acabar con toda esa civilización?
Es decir, ¿cómo podría acabar con cientos de millones de personas? ¿Con una bomba atómica? ¿Con varias bombas atómicas? Pero, claro, ha tenido una respuesta contundente, seria, de Irán.
Irán le ha dicho a Pakistán, que es el país que está mediando, que se retire del juego, que se retire de las negociaciones, porque no está dispuesto a escuchar este tipo de bravuconadas, de frases, vengan de quien vengan.
Y detrás de esto hay un personaje que está escondido, que no dice nada, que se lava las manos como Poncio Pilato, que tira la piedra y esconde la mano. Ese personaje es nada menos que Benjamin Netanyahu, el presidente de Israel, que es el auténtico responsable de esta guerra.
Porque Trump no deja de ser la mano que acciona, pero quien le pide que accione es Netanyahu. Son momentos de mucha angustia donde quien sabe qué va a hacer Trump, que se ha metido en un callejón sin salida, porque esta guerra puede dar lugar a que sea el principio de su fin.
Puede perder las elecciones intermedias del próximo mes de noviembre en el Congreso. Y si esto ocurriera, Donald Trump se habría convertido en un auténtico fracaso.
Hoy tiene demasiados frentes abiertos y todos los que están cerrando, al menos de momento, son en falso.
