Justicia territorial: La apuesta de la UANL por la zona rural de Nuevo León
Techo de Cristal
Hay que reconocer ampliamente el liderazgo del rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Dr. Santos Guzmán López, por impulsar una visión universitaria con un profundo compromiso social y una verdadera vocación de impacto territorial. Bajo su gestión, la Máxima Casa de Estudios demuestra una vez más que el conocimiento y la infraestructura universitaria deben estar al servicio de las causas más urgentes de nuestro estado.
Bajo esta premisa, destaca la puesta en marcha del programa Desarrollo sin Desfase, una iniciativa impulsada de manera brillante a través del World Trade Center Monterrey-UANL, dirigida por del Dr. Eugenio Reyes Guzmán. Lo relevante de este proyecto no solo radica en su ambición cuantitativa, sino en la inteligencia de su diseño operativo y en la capacidad de tejer una alianza estratégica de alto nivel.
En la discusión pública sobre el crecimiento de Nuevo León impera, casi de manera natural, una visión metropolitana. Hablamos con entusiasmo de la atracción de inversiones globales, de la expansión industrial y de la competitividad de una metrópoli que se proyecta hacia el futuro. Sin embargo, detrás de esa narrativa de éxito persisten brechas estructurales significativas entre la zona urbana y nuestras comunidades rurales y semirrurales, donde las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) enfrentan barreras históricas: acceso limitado a financiamiento, falta de capacitación técnica y una constante migración de jóvenes ante la falta de oportunidades locales.
Cerrar esa brecha requiere ir más allá del discurso asistencialista o de los apoyos temporales; demanda modelos de desarrollo económico regional estructurados sobre bases técnicas sólidas, acompañamiento integral y permanencia institucional.
La UANL ha logrado articular un frente común integrado por el Consejo Nuevo León, la Secretaría de Economía del Estado, Capital Común, Focrece y Banco Afirme. El propósito central es claro: llevar inclusión financiera, capacitación técnica y acompañamiento empresarial directo a emprendedores y MiPymes en 17 municipios del norte y sur de la entidad.
El aspecto más innovador y sobresaliente de esta estrategia descansa en su anclaje territorial. La UANL pondrá a disposición del proyecto su red de preparatorias ubicadas en los municipios rurales, transformando estos planteles educativos en verdaderos Centros de Desarrollo Económico Local. Como acertadamente señaló el Dr. Eugenio Reyes Guzmán, la preparatoria dejará de ser únicamente un centro académico para convertirse en un “punto de encuentro para casos de éxito”, donde los emprendedores locales cuenten con acompañamiento profesional, ciencia, tecnología e incluso herramientas de inteligencia artificial aplicadas a sus negocios.
Lejos de replicar fórmulas tradicionales donde el otorgamiento de un crédito marca el fin de la intervención institucional, Desarrollo sin Desfase plantea un verdadero traje a la medida. Mediante la adopción del modelo internacional SBDC (Small Business Development Center), se brindará capacitación, educación financiera y seguimiento continuo. Como subraya el Dr. Reyes Guzmán, el crédito por sí solo es insuficiente si no va de la mano de una métrica clara: “hay que medirlo, hay que ponernos una métrica muy específica... el resultado final debe ser la suma de resultados y que el impacto social se traduzca en crecimiento real”.
Un punto determinante expresado por el titular del WTC es el análisis costo-eficiencia del programa frente a otros modelos de atracción de capitales. Mientras que megaproyectos de inversión extranjera directa o infraestructura tecnológica exigen inversiones multimillonarias por cada empleo generado, el modelo de fortalecimiento rural de la UANL genera y conserva empleos a una fracción mínima de costo, logrando además que “por cada peso invertido se genere un retorno de casi $8 pesos”, cerrando así un círculo virtuoso de economía circulante en los municipios.
Este esfuerzo sin precedentes —que, como bien señala el Dr. Eugenio Reyes, “nunca se había dado y no hay nada que se le parezca en México”— cuenta con una articulación operativa de alto nivel. Destaca de manera especial la coordinación en territorio liderada por un talentoso equipo de mujeres en el WTC, encabezado por Mirna y Alejandra en las zonas norte y sur, junto a coordinadores en cada una de las 17 preparatorias, directores de zona y la estrategia de comunicación institucional liderada por Isaac y Capital Común para asegurar que estos programas gratuitos y de alto impacto lleguen a quienes más los necesitan.
Reconocer este esfuerzo es indispensable. Felicitaciones a el WTC de la UANL, especialmente al equipo de talentosas mujeres que comandarán este esfuerzo, a cada una de las instituciones públicas, privadas y financieras participantes. Descentralizar las oportunidades y fortalecer el talento local desde sus propias comunidades es, sin duda, el camino correcto para construir un Nuevo León equilibrado, incluyente y con verdadero futuro regional.
