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Opinión

La asamblea escolar; orgullo de la comunidad educativa y ejemplo de dedicación y valores cívicos

Entre profes y Política

Aunque el término de asamblea enmarca la participación de los docentes, alumnos y padres de familia, donde se planea la solución de varios problemas que les aquejan y que, además, es democrática; en esta parte de la República Mexicana decir “vamos a participar en la asamblea”, porque nos toca organizarla y desarrollarla, implica la preparación cívica con folclor mexicano, además de exhibir habilidades artísticas de los estudiantes del grado y grupo del plantel educativo. Esta fiesta patria escolar se programa una vez por mes en las escuelas oficiales. Es todo un “arte” y una satisfacción vivirla y llevarla a cabo.

Estas asambleas constan de dos partes, que son, a saber: la primera es la parte formal; es decir, la parte cívica. Aquí se efectúan los honores a nuestros símbolos nacionales. En ellos se contemplan el recibimiento a nuestro lábaro patrio, el canto al Himno Nacional Mexicano, el Juramento a nuestra Enseña Nacional, el canto al Himno a Nuevo León, la promesa estudiantil y se cierra con la despedida de la bandera. Los alumnos de la escolta son previamente ensayados en su recorrido y sus evoluciones con orgullo mexicano. Su paso o recorrido es con gallardía y seriedad característica, de tipo militar. ¡Qué honor ser de la escolta! 

En muchos casos, cuando las condiciones lo permiten, la banda de guerra hace, con sus “toques mágicos de tambores y trompetas”, el acompañamiento debido para resaltar la personalidad de los participantes. Esta parte es toda una ceremonia majestuosa y seria mexicana; el ritmo cadencial y simétrico de los instrumentos de la banda, así como el paso de la escolta, hacen que se “enchine la piel”. No debemos soslayar que “el maestro de ceremonias” es un alumno destacado en todos los sentidos. Conduce con singular gallardía, punto por punto, su orden del día. Las efemérides del mes alimentan con su información y fechas a conmemorar lo que sigue a continuación.

La segunda parte es la artística; es decir, es el momento donde el maestro responsable luce a sus estudiantes; dicho de otra manera, pone en muestra varias habilidades artísticas (observadas primero y desarrolladas después) de sus pupilos. Entre estas cualidades tenemos: baile folclórico, baile “moderno” grupal, poesía individual y/o coral, pequeña obra de teatro (comedia, principalmente), declamación, canto con pista, canto con grupo en vivo, tablas gimnásticas, escenificaciones alusivas a héroes nacionales o fechas trascendentales, etcétera. La escuela se llena de padres de familia (básicamente madres) que asisten para “ver y motivar” a sus retoños. Es un trabajo arduo, puntual, consistente y con escenografía a la altura de las circunstancias. Es, en sí, una fiesta completa.

Fácilmente se llevan hasta tres meses de preparación para demostrar a sus “papis” la buena “calidad y la madera” de hijos que tienen. Éstos, por su parte, con su participación, les dicen a sus papis: “aquí estoy, existo”. ¡Ups! Fuertes declaraciones. 

Bueno, ¿y cuáles son los meses y las fechas que resaltan para tales festividades escolares? La respuesta es: en septiembre es el inicio de cursos, celebración una vez más del 13 y el 16 de septiembre. Es el mes patrio; en octubre es notorio “el descubrimiento de América” o Día de la Raza (americana) y la conmemoración de la ONU; en noviembre es vital el festejo del aniversario de la Revolución Mexicana; en diciembre, los villancicos y cantos de Navidad son parte de la agenda escolar.

Nos trasladamos hasta febrero para el reconocimiento del día de la promulgación de la Constitución Federal de 1917; en marzo se abarcan el nacimiento del Benemérito de las Américas, el día de la expropiación petrolera dada en 1938, así como el inicio de la primavera; avanzando hasta mayo, es imposible pasar por alto el homenaje del 1 de mayo, Día del Trabajo, la Batalla de Puebla sucedida en 1862; el Día de las Madres y el Día del Maestro. En este mes se echa “la escuela por la ventana”. Ya en junio o julio, según sea, es la ceremonia de cierre de cursos. Sin embargo, no deja de ser de jolgorio y felicidad. Este mes es para lucirse invariablemente.

Tras la competencia sana entre los maestros de grado y grupo, cada asamblea se procura que sea mejor que la anterior. ¿Y esto en qué repercute a los alumnos? ¿Existe algún trastocamiento? Desde luego; todo incide en su educación formal y artística; es parte de su formación integral e inclusiva. Aquí se resaltan, cultivan y promueven las cualidades de los estudiantes. Ellos participan solo una vez al año. Es la promoción y motivación al desarrollo pleno de su personalidad. ¿Quién no recuerda con agrado su participación en la asamblea de su escuela, independientemente del nivel educativo? Son cosas que jamás se olvidan. La verdad, como es. Se tenía que decir y se dijo. Hasta la próxima. 

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