Me lo dijo hace días Jorge Triana, vocero del PAN nacional: “No postularemos a Adrián de la Garza junto con el PRI. Que el alcalde de Monterrey decida por cuál partido se registrará para la gubernatura de Nuevo León”.
“¿Es definitivo?”, pregunté, más para estirar la respuesta explicativa que para corroborar el hecho.
Entonces me desplegó argumentos que sentí sinceros. Se aludió al caso Durango como uno entre muchos ejemplos de malos entendidos derivados de la alianza. No necesité escuchar tanta digresión porque conozco los pormenores. Los viví.
La alianza “Va por Durango” entre PRI, PAN y PRD, ganó la gubernatura en 2022 con el priista Esteban Villegas.
Pero todo se deshizo en septiembre de ese mismo año. El PRI promovió por su propia cuenta una iniciativa para prorrogar la presencia del Ejército en tareas de seguridad local hasta 2028.
Los panistas se sintieron traicionados. Luego vino la puntilla; la gota que derramó el vaso. El PAN quiso impulsar como senador al exgobernador emanado de sus filas, José Rosas Aispuro, pero el gobernador Villegas lo vetó. Todo quedó tras bambalinas, incluso la rabieta del entonces dirigente nacional panista, Marko Cortés.
La fisura fue notoria. Ahora la fisura se abrió más hasta convertirse en grieta. Alejandro Moreno no cumple. Y el oficialismo va por él. Pleito cantado. Allá Alito.
En rueda de prensa, Jorge Triana fue más técnico: “Además, la legislación electoral de Nuevo León no deja postular por separado a un candidato, por diferentes partidos”.
Triana remató contundente: “La realidad es que no existe esa figura, por eso está descartado”.
Lo cierto es que Adrián se registró en el proceso interno del PAN como aspirante a ser “defensor de la patria, familia y libertad” (sic), con acuerdo tácito de la dirigencia estatal del PAN.
Sin embargo, Policarpo Flores, dirigente local de ese partido, es sincero: será la autoridad nacional de su partido quien decida en última instancia si se va o no en alianza.
Por lo pronto, en Nuevo León se pospone el proceso para elegir “defensor”. Dicho de otro modo, patean el bote.
