El rompimiento entre la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) y la presidenta Claudia Sheinbaum parece real; sin embargo, mientras aquellos arrecian su conducta con profundas visibilizaciones en puntos estratégicos de la capital de la república mexicana, la primera magistrada nacional endurece su reacción, declarando a los cuatro vientos la negativa de un diálogo directo, que, en su defecto direcciona a sus secretarios de Gobernación y Educación, respectivamente.
La única gran cuestión es que “los manda a la guerra” sin poder de decisión, obviamente. Tanto la presidenta Sheinbaum Pardo como los principales dirigentes de la Coordinadora conocen bien el tema.
No olvidemos que la jefa máxima del país tiene orígenes de izquierda, por lo tanto, conoce de movilizaciones y acciones de protesta.
Fue muy cercana al expresidente AMLO en esos andares. Y, por lo que respecta a los “jerarcas” del grupo disidente del SNTE, son “expertos en trastocar la movilidad de la ciudad más poblada del mundo”. Es algo como que “dos agujas no se pican”.
El matrimonio político de este grupo bravo, luchador y combativo con el primer MORENISTA de México, Andrés Manuel López Obrador —hoy representado por la presidenta de los Estados Unidos Mexicanos— pareciera que acabaría en divorcio por causalidad, toda vez que el pacto que hubo con AMLO (en no movilizaciones) a todas luces se ha roto. Los problemas de tráfico con sus bloqueos son dimensionalmente dañinos para la economía de la CDMX. Los comerciantes están declarando fuertes pérdidas; las incomodidades están “in crescendo”; se están perdiendo clases en los planteles educativos oficiales y particulares; existe temor de viajar a la capital de la nación para resolver asuntos personales, comerciales, administrativos, legales, etcétera.
En resumen, hay pérdidas económicas y sociales, y un contagio general, como consecuencia, en varias capitales estatales. ¿Ejemplo? Movilización en Mérida, Yucatán, en días recientes. La protesta fue acalorada y subida de tono frente al palacio de gobierno estatal por un grupo de casi 500 maestros.
La razón verdadera de la creación de este puente roto de comunicación podría suponerse con poco margen de error: fue la falta de acuerdos previos a la anunciación del incremento salarial, ocurrida el 15 de mayo, Día del Maestro, por parte de CSP en su tradicional “mañanera”. Los representantes de la CNTE argumentan, entre otras cosas, la falta de cumplimiento de las promesas de campaña de Sheinbaum Pardo en materia de pensiones y jubilaciones dignas, primordialmente. El incremento salarial del 9% (sin desglose aún) pareciera que no es lo fundamental.
Muy bien, entonces, ¿en dónde está “el atorón”? No se me viene a la mente otro conflicto que el CONTROL DE LA DIRIGENCIA DEL SNTE. Sí, el que está “gobernado” todavía por su secretario general Alfonso Cepeda Salas. Este alto personaje sindical debió de promover la renovación del Comité Ejecutivo Nacional en noviembre de 2014, toda vez que pidió una “extensión de su mandato” que concluyó en febrero de ese mismo año. Ya estamos en mayo de 2025 y “hay calma chicha en el tema”.
Existen muchos grupos que ansían ocupar este honroso puesto de representación sindical, dado que eso equivale a dirigir al sindicato más grande (en membresía) de América Latina, que como operador político les da “el quince y las malas” a cualquier partido político —probado está—. En ello descansa su grandeza, que utiliza para negociar primero y apaciguar a sus correligionarios después. En suspenso el desenlace de esta novela. Se presume hibridez en el nuevo Comité Ejecutivo Nacional.
A propósito, la reunión que sostuvo ayer aquí en Monterrey Cepeda Salas con los secretarios generales seccionales del país no fue tan solo para decirles: “¿Cómo están, “muchachitos”?”. De seguro fue para armar la estrategia del desglose del aumento salarial y, de pasadita, analizar el tema eleccionario del 1 de junio. ¿Por qué elegiría a Nuevo León para tal evento? Pues sencillamente porque AQUÍ NO PASA NADA. La verdad como es, se tenía que decir y se dijo. Hasta la próxima.
