La cultura se contagia, no se impone
Sección Editorial
- Por: Marysol Flores
- 14 Octubre 2026, 00:00
No necesitas ser un gran lector para disfrutar de la Feria Internacional del Libro de Monterrey. Tampoco necesitas tener una lista de libros por comprar. Basta con tener curiosidad, dejarte sorprender y darte la oportunidad de vivir una verdadera fiesta de las letras.
Porque asistir a la Feria del Libro es mucho más que comprar libros. Es caminar por pasillos donde puedes encontrarte desde un Premio Nobel de Literatura hasta un joven que acaba de publicar su primera obra; descubrir emprendimientos creativos que te invitan a adoptar un libro, conocer nuevas propuestas editoriales o escuchar a autores locales que tienen historias extraordinarias por compartir.
Y justamente ahí está la magia descubrir: que la cultura está viva, que nos pertenece y que todos podemos formar parte de ella.
Ayer tuve la oportunidad de presentar nuevamente mi libro La magia en lo ordinario, acompañada de un maravilloso grupo de escritores de Café con Autores. Hace un año viví la emoción de presentar esta misma obra en la Feria del Libro y hoy, como autora local, sigo agradeciendo profundamente que existan espacios donde podamos compartir nuestras ideas, nuestros sueños y el trabajo que hay detrás de cada publicación.
Pero mi amor por esta feria comenzó mucho antes de convertirme en escritora.
Mi mamá es una apasionada de los libros y de la Feria del Libro. Desde pequeña me transmitió esa emoción por recorrer sus pasillos, descubrir historias y disfrutar de todo lo que sucede alrededor de las letras. Hoy, cada año espero con ilusión esta semana tan especial para nuestra ciudad.
Y es que la cultura se transmite con el ejemplo, pero sobre todo con la pasión.
Esta semana decidí darles una clase libre a mis alumnos universitarios de diferentes carreras. Su tarea fue sencilla: visitar la Feria Internacional del Libro, recorrerla con curiosidad y, de ser posible, invitar a alguien de su familia o a un amigo. No les pedí comprar libros ni hacer un reporte académico tradicional. Quise que vivieran la experiencia, que encontraran algo que los sorprendiera y que descubrieran por sí mismos por qué vale la pena regresar.
Porque no podemos pedirles a nuestros jóvenes que amen la cultura si no les damos oportunidades para experimentarla.
Me llena de orgullo que nuestra ciudad sea sede de un encuentro cultural de esta magnitud, organizado por el Tecnológico de Monterrey, a través de su Escuela de Humanidades y Educación, y que cada año siga creciendo, innovando y convocando a miles de visitantes, incluso de otros estados.
¿Cómo no vamos a estar ahí? ¿Cómo no aprovechar semejante oportunidad?
Por eso, quiero compartirte cinco recomendaciones para disfrutar la Feria del Libro este fin de semana:
1. Olvídate del automóvil, si puedes. El estacionamiento es limitado, así que considera llegar en Uber, compartir vehículo o utilizar alguna alternativa de transporte.
2. Revisa el programa antes de salir. Hay presentaciones, conferencias, talleres y experiencias para diferentes edades e intereses. Consulta la programación oficial en www.feriadellibromonterrey.mx y elige aquello que despierte tu curiosidad.
3. Convierte la visita en un plan compartido. Invita a tus hijos e hijas, a tu pareja, a tus amigos o a tus padres. La cultura se disfruta todavía más cuando compartimos nuestros descubrimientos.
4. Explora las salas del segundo piso. Date tiempo para conocer las presentaciones de libros y otras experiencias literarias. Tal vez descubras a tu próximo autor favorito.
5. Recorre los stands sin prisa. Encontrarás novedades editoriales, libros antiguos, autores independientes y propuestas que quizá nunca habrías conocido en una librería tradicional.
Monterrey es una ciudad pujante, emprendedora, reconocida por su industria, sus negocios y su capacidad de innovar. Pero también necesitamos ser una ciudad que lea, que imagine, que cuestione, que dialogue y que se conmueva.
Porque el verdadero desarrollo de una sociedad no se mide solamente por sus edificios, sus empresas o sus indicadores económicos, sino también por su capacidad de cultivar la sensibilidad, la creatividad y la humanidad de sus ciudadanos.
Si queremos una juventud más humana, crítica y sensible, tenemos que acercarla a la cultura. Y la mejor manera de hacerlo no es obligándola a leer, sino invitándola a descubrir.
Este fin de semana, date una vuelta por la Feria del Libro. Tal vez no regreses con un libro bajo el brazo, pero sí con una historia, una conversación, una idea o una emoción que no tenías cuando llegaste.
Y eso también es leer el mundo.
Porque la cultura no se impone. La cultura se contagia.
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