La espera tiene sus recompensas: la plata, ante su mayor oportunidad en 45 años
Inteligencia Financiera Global
El mercado de la plata está experimentando un renacer que no se veía desde hace más de una década. Con un precio que ha superado los $35 dólares por onza —nivel no alcanzado desde 2011—, el metal blanco se posiciona como uno de los activos más subvaluados del mercado.
Sin embargo, lo más llamativo no es su reciente escalada, sino el hecho de que, a pesar de este repunte, el récord histórico de $50.36 dólares por onza —registrado en enero de 1980— sigue intacto. Esto es un indicador contundente de la oportunidad que representa la plata, en un contexto donde el oro, su contraparte dorada, ya ha marcado máximos históricos en 2025.
La última vez que la plata estuvo cerca de desafiar su máximo histórico fue en marzo de 2011, cuando se aproximó a los $50 dólares por onza, pero se quedó a centavos de distancia. Aquel intento, aunque significativo, no logró eclipsar la marca establecida tres décadas atrás. En términos reales, ajustados por inflación, el precio récord de 1980 equivaldría hoy aproximadamente a 200 dólares la onza troy, lo que revela la profundidad de la subvaluación actual.
Los analistas señalan que la plata no solo lleva 13 años sin alcanzar niveles similares a los de 2011, sino que acumula más de cuatro décadas sin tocar su verdadero techo.
Según Jim Wyckoff, estratega senior de mercados en Kitco.com, la plata ha estado incubando este rally (alza) desde que el oro estableció su propio récord en abril.
"La ratio oro/plata, que actualmente se sitúa en 94, sigue muy por encima de su promedio histórico de 60, lo que sugiere un amplio margen para que la plata continúe su apreciación", explica Wyckoff. Y estamos de acuerdo.
Este desfase ha llevado a muchos inversores y analistas a considerar a la plata como una oportunidad histórica de inversión en valor, especialmente en un entorno donde la demanda industrial —que representa más del 50% del consumo global— sigue mostrando firmeza.
Por su parte, Christopher Lewis, estratega de FXEmpire, destaca que en las dos ocasiones anteriores en las que la plata rompió la barrera de 35 dólares por onza, el metal avanzó rápidamente hacia los 50. "No hay razón para pensar que esta vez será diferente, especialmente con un mercado que muestra una estructura tan sólida", afirma.
Asimismo, TD Securities ha subrayado que, en condiciones técnicas similares a las actuales, la plata tardó menos de seis semanas en escalar desde 35 hasta 50 dólares la onza en el pasado.
La firma advierte que, aunque el mercado de futuros está liderando el rally, la participación de los fondos cotizados (ETFs) físicos —claves para sostener precios a largo plazo— sigue siendo limitada. Además, las reservas de plata en las bóvedas de la London Bullion Market Association (Asociación del Mercado de Lingotes de Londres, o LBMA por sus siglas en inglés) han caído a niveles críticos, un fenómeno atribuido al aumento de la demanda de ETFs físicos y cambios en los patrones de almacenamiento.
"Si los flujos de compra se materializan en este segmento, la presión alcista podría intensificarse rápidamente en un mercado ya de por sí estrecho", señala la firma.
Maria Smirnova, directora de inversiones de Sprott Asset Management, coincide en que el mercado físico es determinante. "Desde 2021, el déficit acumulado supera las 800 millones de onzas, y se espera que persista en 2025 con un faltante de 117 millones", precisó. Estos datos, respaldados por el Silver Institute, refuerzan la tesis de que la escasez estructural podría ser el catalizador que lleve a la plata a nuevos máximos.
La plata, históricamente volátil y a menudo opacada por el oro, parece estar al borde de un momento alcista. Su resistencia para alcanzar el récord de 1980 no es señal de debilidad, sino un recordatorio de que los ciclos de los metales preciosos operan en escalas temporales que exigen perspectiva.
Las recompensas en los mercados financieros rara vez llegan de manera inmediata. Para los inversionistas dispuestos a esperar, la plata podría ofrecer las ganancias que lleva postergando casi medio siglo. La inversión con constancia a largo plazo siempre tiene jugosas recompensas.
