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Opinión

Isaac del Toro: el relevo emocional

Comentarista de Azteca Deportes

Durante años, Checo Pérez consiguió algo extraordinario: hizo que millones de mexicanos aprendiéramos a mirar un deporte que antes nos resultaba lejano.

Aprendimos de circuitos, neumáticos, estrategias y pit stops. México comenzó a despertarse los domingos preguntando:

¿A qué hora corre Checo?

Ahora está sucediendo algo parecido.

Isaac del Toro nos está llevando hacia otro territorio.

El joven de Ensenada nos enseña a mirar pelotones, fugas, puertos de montaña y ataques.

Y lo está haciendo ganando.

En 2025 fue subcampeón del Giro de Italia. En 2026 terminó tercero del Tour de Francia y ganó el maillot blanco. Después conquistó la Vuelta a Alemania y hace unos días ganó el Gran Premio de Montreal.

No estamos hablando ya de una promesa.

Estamos viendo, en tiempo real, la construcción de una carrera extraordinaria.

México ya tuvo ciclistas capaces de mezclarse con los grandes: Raúl Alcalá, ganador del maillot blanco y dos etapas del Tour; Miguel Arroyo, corriendo Giro, Tour y Vuelta; y Julio Alberto Pérez Cuapio, ganador de tres etapas del Giro y del jersey de montaña.

Después vino un largo silencio.

Casi un cuarto de siglo más tarde apareció Del Toro.

Para recoger el testigo.

Y ahora llega una de esas oportunidades que un país espera durante generaciones.

Este domingo 27, México tiene una cita con el Campeonato Mundial de Ruta en Montreal.

Serán 273 kilómetros alrededor del Mont-Royal.

Para dimensionar dónde está parado Isaac, basta mirar los momios.

Las casas de apuestas lo colocan como segundo candidato al título mundial.

Remco Evenepoel, Bélgica: 3.25.
Isaac del Toro, México: 4.00.
Paul Seixas, Francia: 4.50.

Después aparecen Van der Poel, 7.50; Van Aert y Pidcock, 12.00.

Pero hay que entender algo:

La carretera la gana un hombre, pero la batalla se construye en equipo.

Bélgica, Francia, Gran Bretaña y Países Bajos poseen ciclistas de élite capaces de proteger a sus líderes, perseguir, desgastar y sacrificarse.

Y hay una coincidencia maravillosa.

Hace exactamente 50 años, en Montreal, Daniel Bautista caminó hasta convertirse en campeón olímpico.

Medio siglo después, otro mexicano llega buscando una medalla mundial.

Y Del Toro acaba de ganar precisamente aquí el Gran Premio de Montreal.

Conoce las calles. Conoce la montaña. Ya sabe cómo se gana en este terreno.

Hoy Isaac puede ser para una nueva generación lo que Checo fue para la anterior:

un relevo emocional.

El deportista capaz de convertir un deporte lejano en algo nuestro.

No sabemos qué sucederá.

Pero hay deportistas a los que no debemos descubrir cuando su historia ya terminó.

Hay que mirarlos mientras sucede.

Durante años México preguntó:

“¿A qué hora corre Checo?”

Ahora comienza a preguntar:

“¿A qué hora corre Isaac?”

Este domingo, 7:00 de la mañana, hora del centro de México.

Hay que levantarse a verlo.

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