La esposa incómoda. Así le conocen ahora a la exprimera dama de Coahuila durante el sexenio de Rubén Moreira, Carolina Viggiano Austria.
Le explico: resulta que la ahora diputada federal del PRI, originaria de Hidalgo e integrante del primerísimo círculo de Alejandro Moreno, sigue manteniendo una estrecha relación política con Moreira, con quien además comparte curul en San Lázaro.
Resulta que una investigación periodística reveló que Viggiano habría adquirido una propiedad valuada en más de 40 millones de pesos en una exclusiva zona de Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México.
Dirá usted: hasta aquí todo parecería, hasta cierto punto, una de esas clásicas historias de la política mexicana. Pero, ¿qué tiene que ver esto con Coahuila? Bueno, pues resulta que la operación habría sido realizada a través de una empresa proveedora del Gobierno de Coahuila cuando la entidad era encabezada por su esposo, Rubén Moreira, y que además ha sido señalada por el SAT como presunta facturera.
Lo peor es que dicha operación de compraventa presuntamente no habría sido incluida por la legisladora priista en su declaración patrimonial. Veremos qué tan embarrado termina saliendo el exgobernador.
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Luego de la reunión discretita que sostuvieron algunos de los calefactos morenistas de Coahuila con enviados de la dirigencia nacional este fin de semana en Ramos Arizpe, no pasó mucho tiempo para que comenzaran a escaparse algunos de los secretos.
Y es que en esa asamblea, nos cuentan, varios de los aspirantes habrían recibido luz verde para comenzar a mover estructura rumbo a las diputaciones federales. A más de uno ya le urgía arrancar motores, como al diputado federal Antonio Castro, que anda en busca de la reelección y que ayer mismo hizo pública su intención.
Así que a partir de estos días se espera una auténtica guerra intestina por las codiciadas coordinaciones de los comités de defensa de la Cuarta Transformación. Ahí apuntan nombres como Alberto Hurtado, Alejandra Salazar, Gerardo Covarrubias y una larga lista de suspirantes que ya comenzaron a sacar la cabeza.
Porque una cosa es levantar la mano y otra muy distinta lograr que desde Palacio Nacional te vean. Y en Morena, como ya quedó demostrado, las candidaturas se empiezan a pelear mucho antes de que arranquen oficialmente las campañas.
¡¡Yássas!!
