Opinión

La luna frente al guardián de Nuevo León

Sección Editorial

  • Por: Dolores Martínez
  • 01 Julio 2026, 13:53

En una noche clara, ante una ciudad que celebra su identidad, se escuchó una voz que nos recuerda que nos ha visto siempre.

Desde niña escuché en casa la música del noreste. Mi papá nos ponía el bellísimo vals Morir por tu amor, Tango Negro y Cuatro Milpas, del gran músico y prominente general montemorelense, don Belisario de Jesús García.

El maravilloso bolero Morenita Mía del maestro Armando Villarreal, así como canciones que hiciera populares el tan reconocido Eulalio González “El Piporro”, y canciones de la maestra Leonor “La China” Flores. 

Desde entonces, esta música me ha acompañado. He recorrido sus municipios, el país y otras latitudes compartiéndola con el público, siempre de la mano de grandes artistas de Nuevo León. En particular, del gran maestro Jaime Guerrero (QEPD), fundador del Ballet Folklórico Magisterial NL.

La noche del domingo pasado, rendimos honor a esta gran cultura, ante los pies del bellísimo edificio de El Obispado, que ha estado ahí, en la antiguamente llamada Loma de Vera, desde 1787, viendo todo lo que en esta ciudad sucede. 

Nos ha visto siempre. Sus paredes han dado refugio a quienes defendieron al Estado de los invasores y hoy, después de 70 años, reciben amorosamente a todos los que nos visitan, recordándonos la gran historia de esta gran comunidad.

Esta bella tierra, junto a los productores que la trabajan, nos regala sus frutos deliciosos. Sus naranjas y toronjas, higos y granadas, maíz y trigo, manzanas y duraznos, y su aromático orégano, son parte fundamental de la gastronomía de Nuevo León, así como de su desarrollo económico e identidad. 

Recientemente, el “Orégano de Nuevo León” obtuvo oficialmente la protección geográfica por parte del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), fortaleciendo su competitividad, sumándose así a todo lo que aquí se ofrece a México y al mundo.

La noche del domingo celebramos todo esto junto. Al guardián que nos mira desde siempre, a nuestra tierra que nos resguarda amorosamente, a la música que nos acompaña en cada momento, los tristes y los alegres.

A los vibrantes pasos de baile que nos mueven el alma, a la comida que nos da bienestar y salud, y a cada persona que pasa por este lugar del mundo, quizá tan solo por unos días, o quizá, como yo, por una vida.

Tengo orgullo de ser del norte

Del mero San Luisito

Porque de ahí es Monterrey

De los barrios el más querido

Por ser el más reinero, sí, señor

Barrio donde nací

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