La magia de la pluma y el papel
Sección Editorial
- Por: Marysol Flores
- 24 Septiembre 2026, 00:00
Queridos lectores:
Como muchos saben, soy maestra de universidad y desde hace algún tiempo hago un pequeño experimento con mis alumnos: regresar a la pluma y al papel como una especie de resistencia ante la tecnología. Y los resultados cada vez me sorprenden más.
La semana pasada tuve un grupo de 30 alumnos en una clase sobre cómo revolucionar la educación. Sus carreras eran muy diversas: ingeniería, medicina, diseño, finanzas, química… pero eso no impidió que se conectaran profundamente con el tema.
Durante la semana les pedí algo muy sencillo: que tomaran sus apuntes a mano y que sus reflexiones finales también fueran escritas con pluma y papel.
Cuando comencé a leerlas, algo me llamó muchísimo la atención. Encontré textos profundos, personales y cercanos a su realidad. Hablaban de sentirse esperanzados, conmovidos y, sobre todo, motivados a hacer algo frente a los problemas educativos de nuestro país.
Pero hubo algo que me sorprendió todavía más.
Un estudiante de medicina convirtió algunos de sus apuntes en poemas. No escribió uno, sino varios. A través de la poesía reflexionó sobre la vida de algunos de los educadores que habíamos estudiado y sobre lo que esos personajes habían despertado en él.
Pensé entonces: ¿habría sucedido lo mismo si simplemente hubiera tecleado sus apuntes en una computadora?
No lo sé. Pero la ciencia nos da algunas pistas interesantes.
Una investigación publicada en Frontiers in Psychology encontró que escribir a mano genera patrones de conectividad cerebral más amplios que escribir en un teclado, relacionados con procesos importantes para el aprendizaje y la memoria.
Por otro lado, un metaanálisis publicado en Educational Research Review, que reunió estudios con más de 170,000 participantes, encontró una ventaja de la lectura en papel sobre la lectura digital para la comprensión, especialmente cuando existe presión de tiempo.
Esto no significa que debamos declarar una guerra contra la tecnología. Sería absurdo hacerlo. Nuestros alumnos necesitan aprender a utilizarla y, hoy más que nunca, comprender y utilizar responsablemente la inteligencia artificial.
Se trata, más bien, de no abandonar aquello que también sabemos que funciona.
Porque escribir a mano nos obliga a bajar la velocidad. A seleccionar. A resumir. A equivocarnos, tachar, volver a pensar y comenzar otra vez. El papel no nos manda notificaciones. Una libreta no tiene otras veinte pestañas abiertas esperando nuestra atención.
Tal vez por eso, cuando les doy una hoja en blanco a mis alumnos, sucede algo que todavía me maravilla aparecen ideas que no siempre aparecen frente a una pantalla.
En una época obsesionada con hacer todo más rápido, quizá uno de los actos más revolucionarios en educación sea precisamente hacer algunas cosas más despacio.
Tomar una pluma.
Abrir una libreta.
Y permitir que, entre la mano, el papel y el cerebro, vuelva a suceder la magia.
Dra. Marysol Flores Martínez
Familia Viva
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