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Opinión

La NFL está aquí… y sonreímos

Cascos y Jerseys

Por fin. La NFL está aquí y, de pronto, la vida vuelve a tener sentido. Bueno, quizá exagero… pero sólo un poquito.

Regresan los cascos, los jerseys, los grupos de WhatsApp encendidos, el fantasy que juramos no tomar tan en serio y esa hermosa costumbre de convertirnos en expertos después de ver tres jugadas y una repetición en cámara lenta.

Con el tradicional Juego del Salón de la Fama se abre nuevamente la puerta. 

Sí, ya sé: es pretemporada, las estrellas juegan lo que dura un suspiro y el marcador se olvida antes de terminar la noche. Pero no importa. Para quienes amamos este deporte, ver nuevamente un balón en el aire es suficiente para sonreír.

Porque la NFL no sólo regresa a la televisión. Regresan nuestros rituales.

Yo ya estoy lista para sacar el jersey, acomodarme frente a la pantalla y convencerme —como cada año— de que los Steelers tienen todo bajo control. 

No se rían. Agosto es el mes en el que todos los equipos están invictos, todos encontraron al jugador que les faltaba y todos pueden llegar al Super Bowl. Después llega septiembre y, bueno… la realidad también sabe taclear.

Pero esta emoción no es únicamente nuestra. Los números confirman que la NFL se ha convertido en una auténtica máquina de reunir personas.

Durante la temporada regular de 2025, cada partido fue visto en Estados Unidos por un promedio de 18.7 millones de espectadores, un aumento de 10% respecto al año anterior y fue la segunda cifra más alta desde que comenzaron a registrarse estos promedios, en 1988.

Y si hablamos del Super Bowl LX, casi 125 millones de personas lo vieron en Estados Unidos. Una audiencia de ese tamaño no es una reunión familiar: es prácticamente un país entero buscando las alitas y reclamándole al coordinador ofensivo.

El alcance digital es todavía más impresionante. Un solo video publicado por la NFL en Instagram durante el Super Bowl acumuló 179 millones de reproducciones; 54% llegaron desde fuera del país vecino.

Es decir, la NFL ya no vive únicamente en los estadios estadounidenses. Viaja en teléfonos, pantallas, camisetas, memes y discusiones que cruzan fronteras. 

Se habla con distintos acentos, pero todos entendemos perfectamente lo que significa un pase interceptado en la zona roja. El dolor es un idioma universal.

LA NFL CONQUISTA EL MUNDO

¡Ojo! La temporada 2026 llevará esta expansión a otro nivel.

La liga disputará nueve partidos de temporada regular fuera de Estados Unidos, la mayor cantidad de su historia. Serán encuentros en cuatro continentes, siete países y ocho estadios.

Habrá futbol americano en Melbourne, Río de Janeiro, Londres, París, Madrid, Múnich y, para nuestra felicidad, Ciudad de México.

La gira comenzará el 10 de septiembre, cuando los 49ers enfrenten a los Rams en Melbourne. Después, Ravens y Cowboys se medirán en el mítico Maracaná de Río de Janeiro. Londres recibirá tres encuentros y París tendrá su debut con un duelo que, por supuesto, ya tengo marcado: Steelers contra Saints, el 25 de octubre.

Porque si mis Steelers van a hacerme sufrir, al menos esta vez será con la Torre Eiffel de fondo. Una también debe aprender a sufrir con elegancia.

Madrid recibirá a Bengals y Falcons; Múnich tendrá a Patriots contra Lions, y el cierre internacional llegará el 22 de noviembre, cuando Vikings y 49ers jueguen en el Estadio Banorte de la Ciudad de México.

Será el regreso de la NFL a nuestro país después de cuatro años. El último partido se disputó en 2022, cuando San Francisco derrotó a Arizona ante una afición que volvió a demostrar que México no necesita traducción para entender este deporte.

La expansión tampoco es un capricho. Los seis juegos internacionales transmitidos por NFL Network durante 2025 promediaron 6.2 millones de espectadores, 32% más que el año anterior. La pelota viaja porque hay millones esperando recibirla.

Y eso es justamente lo fascinante.

La NFL puede hablar de mercados, audiencias, derechos de transmisión y expansión global. Nosotros podemos hablar de coberturas, líneas ofensivas y quarterbacks. Pero al final todo se reduce a una emoción muy sencilla: esperamos durante meses el momento en que el balón vuelva a volar.

Regresa la posibilidad de sorprendernos, de celebrar una jugada imposible, de discutir una decisión absurda y de pensar que esta vez sí será el año de nuestro equipo.

Probablemente no lo sea. Las estadísticas son crueles y sólo uno de los 32 terminará levantando el trofeo. 

Pero hoy no importa.

Hoy todos estamos invictos. Hoy todas las historias pueden escribirse. Hoy el domingo vuelve a tener dueño.

La NFL está aquí.

Yo sonrío.

Y ustedes también… no se hagan.

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