La relación laboral 'de contrato' en el magisterio es un acto perverso que llegó para quedarse en NL
Entre profes y Política
Así las cosas, esta relación laboral entre la Secretaría de Educación y algunos trabajadores de la educación en general data desde la llegada de Fernando Canales Clariond como gobernador a nuestra entidad federativa en 1997.
En ese tiempo, el gobernador Canales designa como secretario de Educación al licenciado José Martínez, “El Pájaro”; éste, a su vez, nombra subsecretario de Recursos Humanos al operador político número uno del naciente y recién estrenado gobierno panista, y además “consentido” (por su férreo manejo): a Sergio Treviño.
Al licenciado Treviño le toca diseñar un mecanismo de ahorro presupuestal. ¿Motivo? Presionar a los docentes y encajonarlos con criterios de contratación muy al estilo de la iniciativa privada. Canales estaba rompiendo la hegemonía de gobernanza priista. Su antecesor, Benjamín Clariond Reyes Retana, quien entró al relevo por la dimisión de Sócrates Rizzo García en 1996, fue el último gobernante local del Partido Revolucionario Institucional del siglo XX. Luego entonces, como los maestros siempre habían sido (y siguen siendo, con tristeza lo digo) los “peones políticos” del sistema político mexicano priista, pues más recio que despacio habría que aplicarles un acicate: algunas contrataciones de docentes y personal de apoyo fueron DE CONTRATO. Inicia la pesadilla.
Han pasado 28 largos años desde ese bochornoso y perverso acto laboral magisterial, y parece que nadie tiene las intenciones de eliminarlo. Pero, ¿dónde estriba la lesión y/o perversión que tanto daño hace a los trabajadores de la enseñanza nuevoleonesa? En primera, este sector de empleados estatales y federales carece de toda certeza en su trabajo; por consiguiente, sus familias están en la incertidumbre y con el “Jesús en la boca”. Agreguemos la ausencia de todo tipo de prestaciones sociales, económicas y laborales a las que pudiesen tener derecho “si su plaza fuese de base”. Recordemos que, en materia del trabajo, esta se obtiene laborando seis meses y un día de manera ininterrumpida y no teniendo “notas malas en el expediente”.
Actualmente, año 2025, existen dos subsistemas para poder ingresar al servicio educativo, ya sea como maestro o como personal de apoyo, que, a saber, son el subsistema estatal y el federal. El primero se paga con recursos del gobierno de Nuevo León y el segundo, con dinero proveniente de “doña Federación”. En esta línea de comento, precisamente, existen dos tipos de trabajadores “de contrato”: contrato estatales y los federales.
Bueno, resulta que en el subsistema federal hay personal de apoyo que tiene más de diez años dentro de esta figura contractual. Están en espera de que les llegue su basificación para tener acceso a prestaciones y demás incentivos. Y ¿qué pasa con esta antigüedad cuando llegan a ser empleados formales? Pues, simplemente, se pierde. Así de sencillo. Cosa que no sucede con el subsistema estatal: para lograr la base habrá que esperar dos o tres años, a lo mucho. En ambas situaciones existen listas “de prelación” que la autoridad educativa conserva con cierto “celo de resguardo” y, conforme se vayan dando los espacios para ascender, el personal de contrato es designado a ocupar dichas vacantes.
A ver, ¿ningún gobierno o representación sindical ha hecho algo para eliminar esta ingrata e insana figura laboral? ¡NO! Y lo más terrible aún es que hasta pareciera que a ambos les resulta “atractivo” conservarla. Se entiende por el lado gubernamental; ¿y por el lado sindical? ¡Bien, gracias!
Hasta aquí muy bien. ¿Y los maestros por contrato? Son aquellos que cubren vacantes denominadas “por completar estructura ocupacional”. Su basificación se obtiene, hasta hoy 19 de junio, por examen de oposición, según la difunta USICAMM.
Lo más interesante de todo esto es que esta figura laboral, al parecer, solo existe en nuestro glorioso estado de Nuevo León. En este sentido, hay muchísimo trabajo sindical por hacer, ya que estos trabajadores y sus familias requieren de certeza laboral y prestacional, premisas fundamentales que cacarea constantemente el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Asimismo, existen figuras ocupacionales que “no son de aquí y ni de allá”. Un ejemplo es el de los auxiliares de laboratorio en las escuelas federales. Queda pendiente este tema, así como también el decreto que abrogará (ojalá) a la USICAMM.
La verdad como es, se tenía que decir y se dijo. Hasta la próxima.
