Opinión

La Ribereña una tierra de retenes

Sección Editorial

  • Por: Protágoras Tamaulipeco
  • 22 Julio 2026, 04:50

Durante años, quien manejaba de Reynosa a Nuevo Laredo no sabía si el siguiente puesto de control era del Estado o del crimen. 

Sobre esa herida abierta, Américo Villarreal acaba de plantar cuatro Estaciones Seguras y promete once más. El discurso es impecable: coordinación con la Federación, elogios a Claudia Sheinbaum, presencia institucional cada 25 kilómetros. Suena a que por fin alguien puso semáforos en una carretera que llevaba décadas manejándose sin reglas. 

Pero hagamos números, cuatro estaciones costaron $223 millones de pesos. Son casi $56 millones cada una, para edificios de apenas 536 metros cuadrados de construcción. Con ese precio, no estamos levantando casetas de vigilancia; estamos levantando penthouses con vista al Bravo. Sí, el número incluye terrenos y equipo, pero el gobierno no desglosa cuánto de cada cosa. Y lo que no se desglosa, no se fiscaliza. 

El dato picante: la estación estrella, la de Camargo, Sheinbaum la visitó en enero… cuando todavía estaba en obra. Cortar listón de lo terminado es rutina; posar en lo inconcluso ya es campaña. Que Tamaulipas “haga su parte” está bien, muy bien gobernador.  Falta que esa parte se note en que el ciudadano deje de persignarse cada vez que enciende el motor.

EL PASTOR QUE CRUZÓ EL PUENTE 

Hay quien reparte bendiciones los domingos y firmas electrónicas entre semana.

El matamorense Víctor José Carretero Zardeneta tiene doble oficio: pastor de una iglesia cristiana y agente aduanal. La FGR dice que usó el segundo para lo que ninguna Biblia recomienda. Según la investigación, estampaba su firma para meter gasolina al país disfrazada de químico inofensivo. 

En una operación declaró “cloruro de calcio”; los peritos hallaron 111,000 litros de diésel y 114,000 de gasolina. Un milagro al revés: aquí el combustible se volvió papel. 

Es una de las 24 personas con orden de captura en la red que la FGR atribuye al exgobernador Ernesto Ruffo Appel, hoy preso en el Altiplano. Pero mientras el pez gordo cae, el pastor reza: es prófugo desde diciembre, con dos órdenes de aprehensión encima. 

El punto ciego que nadie mira: el 20 de enero casi lo agarran en el Puente Viejo y cruzó caminando a Estados Unidos con su esposa. 

El dato picante: el expediente de huachicol de Matamoros por el que anda huyendo no solo salpica a aduaneros y empresarios… también implica a militares. 

El pastor conocía a demasiada gente de uniforme. Y hoy nadie lo encuentra.

¡¡Yássas!!

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