Opinión

La rueda de feedback

Sección Editorial

  • Por: Nora Lilia Zambrano
  • 10 Agosto 2026, 06:00

Una herramienta para reparar vínculos. Las relaciones saludables no se construyen evitando los conflictos, sino aprendiendo a resolverlos. 

Muchas discusiones no terminan mal por el problema en sí, sino por la forma en que lo comunicamos. Cuando nos sentimos heridos, es común reaccionar con críticas, reproches o suposiciones que ponen a la otra persona a la defensiva. 

En lugar de acercarnos, terminamos alejándonos. Aprender a expresar lo que sentimos de manera clara y respetuosa puede marcar una gran diferencia en nuestras relaciones.

Una herramienta muy útil para lograrlo es la Rueda de Feedback, propuesta por Janet Hurley. Se trata de una estructura sencilla que ayuda a organizar los pensamientos antes de hablar y favorece conversaciones más empáticas y menos reactivas. Su objetivo no es señalar culpables, sino generar comprensión y reparar el vínculo.

El primer paso consiste en decir: “Esto es lo que recuerdo que pasó”. En esta parte se describen únicamente los hechos, evitando exageraciones, juicios o interpretaciones. Hablar desde lo que realmente ocurrió disminuye la posibilidad de que la otra persona se sienta atacada.

El segundo paso es expresar: “Esto es lo que entiendo que pasó”. Aquí compartimos el significado que le dimos a la situación, reconociendo que se trata de nuestra interpretación y no necesariamente de la verdad absoluta. Esta diferencia abre la puerta al diálogo y permite aclarar malentendidos.

El tercer paso consiste en nombrar las emociones: “Así es como me sentí”. Hablar de tristeza, miedo, decepción o frustración genera mucha más empatía que lanzar acusaciones. Las emociones conectan; los reproches suelen separar.

El cuarto paso, y quizá el más importante, es el que muchas personas olvidan: “Esto es lo que necesitaría para sentirme mejor”. No basta con expresar el dolor; también es necesario comunicar qué puede ayudar a reparar la relación. La otra persona difícilmente podrá responder a una necesidad que nunca fue expresada.

Pedir una disculpa, recibir una explicación, dedicar tiempo para conversar o simplemente sentirse escuchado pueden ser ejemplos de esas necesidades. Cuando las comunicamos con claridad, dejamos de esperar que el otro adivine lo que necesitamos y facilitamos la construcción de acuerdos.

La Rueda de Feedback nos recuerda que una conversación difícil no tiene que convertirse en una batalla. Cuando aprendemos a describir los hechos, compartir nuestras interpretaciones, expresar nuestras emociones y comunicar nuestras necesidades, aumentan las posibilidades de que el otro escuche con apertura.

Las relaciones saludables no se construyen evitando los conflictos, sino aprendiendo a resolverlos. Hablar desde la honestidad, el respeto y la vulnerabilidad fortalece la confianza y permite que las diferencias se conviertan en oportunidades para crecer juntos.

Reparar un vínculo comienza con una conversación diferente. A veces, cambiar la manera en que decimos las cosas es suficiente para cambiar también la manera en que nos relacionamos. La Rueda de Feedback nos ofrece un camino sencillo, pero profundamente humano, para transformar el conflicto en una oportunidad de comprensión y cercanía.

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