Opinión

La silla o el pasaporte

Sección Editorial

  • Por: Protágoras Coahuilense
  • 30 Septiembre 2026, 04:50

Ya lo habíamos anticipado en este espacio. La senadora Cecilia Guadiana enfrenta un conflicto que no la deja dormir. 

Choca con sus convicciones y contradice los principios de quien se ha convertido en su principal referente político: la presidenta Claudia Sheinbaum.

Su doble nacionalidad, mexicana y estadounidense, la tiene entre la espada y la pared. Si decide conservarla, podría comprometer sus aspiraciones rumbo a la gubernatura de 2029.

El asunto le genera tantas dudas que ayer, justo durante la discusión en el Senado de la reforma relacionada con la doble nacionalidad, se informó sobre una licencia solicitada para los días 29 y 30 de septiembre, precisamente cuando el tema sería votado. Su regreso está previsto para el 1 de octubre.

Sus asesores, a quienes les habría comentado que no contempla renunciar a su ciudadanía estadounidense, le recomendaron esperar para conocer el alcance de la reforma, las modificaciones que pudiera sufrir y los caminos legales que eventualmente podrían abrirse. Por lo pronto, decidió darle la espalda a una iniciativa impulsada por la figura política que más representa sus ideales.

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Otro ridículo del secretario Emanuel Garza Fishburne. Otra muestra de la indiferencia y la falta de control que padecen alumnos y maestros dentro de un sistema educativo cada vez más extraviado.

Durante el pasado Consejo Técnico Escolar se pidió a estudiantes de secundaria conectarse a una conferencia virtual del programa “Vive sin Drogas”. Lo que debía ser una actividad formativa terminó convertido en un desastre.

Con el chat y el panel de participación abiertos, comenzaron a aparecer insultos, mensajes ofensivos y toda clase de comentarios inapropiados mientras avanzaba la presentación. La situación escaló rápidamente.

Pese a los llamados de atención de la conferencista, los estudiantes, sin supervisión alguna, continuaron publicando contenido cada vez más ofensivo, incluyendo material pornográfico.

Del secretario o de su equipo, ni sus luces. Nadie intervino para poner orden. Fueron los propios padres de familia quienes terminaron alertando sobre lo que ocurría. Después vino el silencio: ni explicaciones, ni disculpas. Lo que se presentó como una conferencia sobre valores terminó exhibiendo exactamente lo contrario.

¡¡Yássas!!

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