Opinión

La tormenta perfecta: Irán, aranceles y el costo de la inacción en Nuevo León

Sección Editorial

  • Por: Ivonne Bustos
  • 09 Marzo 2026, 02:30

Mientras Nuevo León se prepara para ser el escaparate del mundo en unos meses, una sombra se alarga desde el Medio Oriente y otra, más técnica pero igual de peligrosa, desde nuestra frontera norte. El conflicto en Irán y las barreras comerciales de Estados Unidos no son noticias lejanas; son una amenaza directa a la viabilidad de nuestras empresas y al bolsillo de las familias regias.

Esta semana, Caintra Nuevo León lanzó una advertencia que no debe ser ignorada. El panorama es crítico: por un lado, la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz ya presiona los costos de los energéticos y los fletes; por el otro, la industria metalúrgica local sigue asfixiada por los aranceles al acero y al aluminio impuestos por Washington bajo la “Sección 232”.

El impacto para el estado es severo. El aluminio representa casi el 37% de las exportaciones metalúrgicas de Nuevo León. Al mantenerse un arancel del 25% bajo el argumento de “seguridad nacional” de EE. UU., nuestras empresas —pilares del sector automotriz y de electrodomésticos— enfrentan una desventaja competitiva injusta. Estamos ante un “choque de oferta” doble: el factor Irán encarece la energía, mientras que los aranceles estadounidenses encarecen el acceso al mercado más grande del mundo.

En este contexto de presión, ayer el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, dio un anuncio que marca la hoja de ruta para nuestra supervivencia industrial: la primera ronda bilateral para la revisión del T-MEC iniciará formalmente este 16 de marzo.

Esta negociación no es un trámite diplomático más; es el espacio donde México debe exigir la eliminación definitiva de los aranceles al aluminio y al acero regio. Sin embargo, para que Ebrard llegue con fuerza a esa mesa, necesita un frente común sólido desde los estados motores. Es aquí donde la parálisis interna de Nuevo León se vuelve peligrosa.

La urgencia de un acuerdo local

Mientras el mundo y la Federación se mueven, en Nuevo León seguimos sin un Paquete Fiscal 2026 aprobado. La parálisis entre el gobierno del estado y el Congreso es una negligencia que hoy adquiere tintes de crisis social. Sin presupuesto, el estado carece de fondos de resiliencia para apoyar a las MiPymes que no pueden absorber el alza de costos, y proyecta una imagen de inestabilidad que ahuyenta el nearshoring justo cuando más lo necesitamos.

La política local debe dejar de ser un juego de vencidas. La acción urgente que demandan los industriales y la ciudadanía es clara:

1.    Presupuesto de contingencia: El Congreso y el Ejecutivo deben pactar un fondo que ayude a la industria a transitar este periodo de costos elevados y aranceles punitivos.
2.    Cierre de filas con la Federación: Nuevo León debe liderar el bloque de estados fronterizos para respaldar la postura de la Secretaría de Economía en la revisión del T-MEC que arranca el día 16. Debemos dejar claro que somos socios estratégicos, no una amenaza.

Lo inevitable no es solo la subida de precios; es la tensión social que genera el encarecimiento de la vida. Si los insumos suben y el mercado de exportación se cierra por aranceles, el empleo formal —nuestro mayor orgullo— correrá peligro.

Nuevo León siempre ha salido adelante trabajando. Pero hoy, trabajar no basta si quienes toman las decisiones en la capital del estado no entienden que la crisis global ya tocó a nuestra puerta. Es hora de una política a la altura de las circunstancias. O nos ponemos de acuerdo para proteger nuestra industria, o el costo de la guerra y los aranceles nos pasará factura en cada ticket del supermercado y en cada empleo perdido.

P.D. La justicia debe ser pareja; el interés superior de la infancia debe garantizarse sin excepción y el debido proceso debe cuidarse escrupulosamente. Esto aplica para todas y para todos, indistintamente de colores o cargos, porque si la ley se dobla para unos, se rompe para todos.

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