La verdad de Nuevo León
Sección Editorial
- Por: Clara Luz Flores Carrales
- 23 Junio 2026, 00:00
El domingo concluí en Santiago una de las experiencias más enriquecedoras que he tenido en los últimos años: la Gira de la Verdad.
Fueron días recorriendo los 51 municipios de Nuevo León, escuchando, dialogando y compartiendo con las y los ciudadanos información sobre las acciones, obras e inversiones que el Gobierno de México ha realizado en nuestro estado.
Pero, más allá de llevar información, esta gira tuvo un propósito todavía más importante: escuchar, escuchar y escuchar.
Porque para transformar una realidad primero hay que conocerla.
Durante este recorrido hablamos de proyectos que están cambiando el presente y el futuro de Nuevo León, como las obras hidráulicas para garantizar el acceso al agua, los recursos federales destinados al Metro y el regreso del tren de pasajeros.
Además, hablamos de la construcción de nuevas preparatorias para ampliar las oportunidades educativas de nuestras juventudes; de los hospitales que fortalecen el acceso a la salud, y los programas de vivienda que permiten a miles de familias acercarse al sueño de tener un patrimonio propio.
Muchas personas me expresaron sorpresa al conocer la magnitud de las inversiones que hoy realiza el Gobierno de México en Nuevo León.
Durante años se construyó la idea de que nuestro estado caminaba solo. Sin embargo, los hechos demuestran que la Federación puede convertirse en una gran aliada para impulsar el desarrollo de nuestra tierra.
Pero si algo me dejó esta gira fue la certeza de que aún hay mucho por hacer.
En cada municipio encontré mujeres y hombres trabajadores que aman profundamente a Nuevo León, pero que también sienten que durante años han sido olvidados por el gobierno estatal.
Escuché reclamos legítimos por la falta de oportunidades, por la insuficiencia de servicios, por caminos deteriorados, por la ausencia de infraestructura y por la sensación de que muchas decisiones se toman pensando únicamente en la zona metropolitana.
Y tienen razón.
Nuevo León es mucho más que sus grandes avenidas y sus centros urbanos. Nuevo León también son sus comunidades rurales, sus municipios del norte, del sur y de la región citrícola. Son sus productores, sus jóvenes, sus comerciantes, sus maestras, sus familias y sus adultos mayores.
Hay un Nuevo León que pocas veces aparece en los reflectores, pero que todos los días trabaja, produce y aporta al desarrollo del estado.
Por eso esta gira fue un ejercicio de realidad.
La gente habló con libertad. Hubo reconocimiento, pero también inconformidad. Hubo agradecimiento, pero también exigencia. Y eso es precisamente lo que debe ocurrir cuando quienes servimos al pueblo salimos a encontrarnos con él: escuchar lo bueno, pero también tener la humildad de escuchar lo que falta.
No es la primera vez que recorro Nuevo León. Lo he hecho durante mi vida pública como alcaldesa, legisladora, servidora pública y funcionaria federal.
Siempre he creído que la política tiene sentido únicamente cuando se mantiene cerca de la gente.
Las mejores decisiones no nacen en la oficina; nacen en las calles, en las plazas, en los ejidos, en los mercados y en las conversaciones con quienes viven día a día los problemas y también conocen las soluciones.
Regreso de esta gira con más compromiso que nunca.
Compromiso para seguir construyendo, para que el desarrollo llegue a todos los rincones del estado, para que nadie tenga que abandonar su municipio por falta de oportunidades.
Compromiso para que la justicia social deje de ser una aspiración y se convierta en una realidad.
La transformación debe sentirse en cada comunidad, en cada familia y en cada rincón de Nuevo León.
Eso fue lo que escuché en estos 51 municipios.
Y esa verdad merece convertirse en acción, porque la verdad es Clara.
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