‘No ser cómplice de quien hace daño está íntimamente ligado a la responsabilidad moral, la justicia como salud del alma y el rechazo a la impiedad…’
Se calentó la cosa en la bella Monclova. Y es que en estos días salió a la luz lo que desde la Presidencia Municipal pretendieron mantener en secreto: la misteriosa salida del director operativo del C2, Jorge Garza, quien habría sido designado como nuevo representante jurídico-electoral del PRI.
La versión extraoficial indica que no se trata de un movimiento político, sino de diferencias irreconciliables entre Garza y el actual director de Seguridad Pública del gobierno de Carlos Villarreal, Gabriel de los Santos, policía señalado como hombre de confianza del fiscal Federico Fernández.
Al parecer, Garza nunca logró congeniar en proyectos ni estrategias con De los Santos, sobre quien —según versiones que circulan— pesan varias denuncias por abusos y malos manejos administrativos y operativos. ¿Habrá sido esta la razón por la que Jorge decidió hacerse a un lado?
Incluso, de manera indiscreta, varios funcionarios de la administración municipal habrían expresado su descontento por la salida de Garza, dejando ver su inconformidad con el director de Seguridad Pública, en particular personal de las áreas de Recursos Humanos y de la propia corporación.
De manera oficial, nada se ha dicho. Habrá que ver qué tanto control tiene el alcalde “De a Cero”, Carlos Villarreal, sobre las decisiones de su municipio, o si solo funge como comparsa de resoluciones tomadas desde otras esferas del poder, en este caso, desde la silla de la Fiscalía.
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Muy alta les está poniendo la vara el alcalde de Ramos Arizpe, Tomás Gutiérrez, a sus homólogos de la región, al menos en materia de transporte público. Y aunque también ha tenido que enfrentar el poder del llamado pulpo camionero, ha intentado mantenerlo a raya, buscando imponer orden dentro del gran desorden que prevalece no solo en su municipio, sino en toda la red de transporte público del estado.
Agarrando el toro por los cuernos, el día de ayer Tomás y su equipo del Ayuntamiento desplegaron un operativo para cumplir las advertencias lanzadas días antes ante las constantes quejas ciudadanas por las pésimas condiciones en las que operan algunas rutas. A la entrada del municipio instalaron un filtro donde literalmente interceptaron unidades de las rutas Mirador, Valle Poniente y Pinos.
Hasta el momento, al menos 10 unidades han sido inmovilizadas por fallas mecánicas y operativas. Aunque los concesionarios no han emitido una postura oficial, trascendió que ya organizan una contraofensiva contra la administración municipal. Incluso, se habló de una posible suspensión del servicio, lo que resultaría francamente irresponsable.
Arteaga, Saltillo… ¿para cuándo?
¡¡Yássas!!
